- La Presidenta Claudia Sheinbaum advierte que grupos de ultraderecha operan con noticias falsas, cuentas compradas y bots capaces de inflar artificialmente conversaciones políticas; plantea regular las redes sin censura para defender la democracia.
“Quieren regresar al conservadurismo”, advirtió la presidenta Claudia Sheinbaum al señalar la operación en México de grupos de ultraderecha que recurren a noticias falsas, cuentas compradas y redes de bots para posicionar temas políticos y generar una percepción de respaldo social que no necesariamente existe.
La mandataria alertó que no se trata únicamente de mensajes aislados circulando en internet, sino de esquemas organizados capaces de multiplicar artificialmente contenidos y colocarlos dentro de la conversación pública. Frente a ese fenómeno, planteó abrir una discusión sobre la regulación de las plataformas digitales para proteger la democracia, pero estableció una frontera clara: garantizar la libertad de expresión y evitar cualquier mecanismo de censura.
Miles de cuentas, pero detrás pueden estar sólo 20 personas
Sheinbaum explicó que una de las claves de estas operaciones digitales consiste precisamente en fabricar la apariencia de una movilización masiva. Mediante cuentas compradas y automatizadas, un grupo reducido puede conseguir que determinados mensajes aparezcan repetidamente hasta convertirlos en tendencia.
La diferencia entre volumen digital y respaldo ciudadano real, señaló, puede ser enorme:
“Uno piensa que son como cien mil personas pero en realidad son veinte”.
Para la Presidenta, por ello resulta fundamental que la población conozca cómo funcionan las redes de bots, la compra de cuentas y los mecanismos utilizados para amplificar noticias falsas, pues la cantidad de publicaciones sobre un tema no necesariamente corresponde con el número real de personas que lo respaldan.
Sheinbaum advirtió además que este tipo de estrategias ya ha sido utilizado políticamente en América Latina y sostuvo que existen grupos que han conseguido incidir incluso en procesos electorales mediante campañas de desinformación y estructuras digitales desarrolladas durante años.
En ese escenario, defendió la permanencia de la Mañanera del Pueblo como un espacio desde el cual el Gobierno federal puede comunicar directamente su visión de país, su proyecto de desarrollo y las acciones de la administración, frente a la velocidad con la que circulan contenidos manipulados en las plataformas.
Cerimedo opera en México; Sheinbaum pide discutir regulación
La Presidenta reconoció también la presencia en México de grupos vinculados con la ultraderecha, incluido el relacionado con Fernando Cerimedo. Sobre una eventual relación de éste con el Gobierno de Estados Unidos, precisó que la información conocida hasta ahora corresponde a lo declarado por su esposa.
Más allá de un personaje específico, Sheinbaum llevó la discusión hacia el modelo de operación de las redes sociales y su impacto sobre las democracias.
La mandataria consideró necesario impulsar un debate amplio entre partidos políticos y académicos, además de revisar experiencias internacionales, para analizar posibles mecanismos de regulación que permitan enfrentar la manipulación mediante bots, cuentas compradas y noticias falsas.
El objetivo, enfatizó, debe ser proteger la democracia sin restringir la expresión de opiniones, porque el Gobierno de México no apuesta por la censura.
“Quieren regresar al porfiriato, al conservadurismo”
Sheinbaum endureció su posicionamiento al hablar directamente de los grupos de derecha que operan en el país y colocó la disputa más allá de las redes sociales: la presentó como una confrontación entre proyectos políticos y visiones históricas de México.
“Si hay grupos de derecha en México pero luchan casi en contra de la historia, por eso es importante conocer la historia. Quieren regresar al porfiriato, al conservadurismo, el centralismo en el país. Regímenes monárquicos”.
La Presidenta sostuvo que esas posiciones buscan recuperar concepciones políticas asociadas al siglo XIX, pese a que, recordó, en México terminaron imponiéndose históricamente los liberales.
Así, la advertencia presidencial colocó dos asuntos dentro de una misma discusión: la presencia de organizaciones de ultraderecha y la utilización de herramientas digitales capaces de fabricar tendencias, amplificar noticias falsas e influir en la conversación política.
Ante ese escenario, Sheinbaum planteó transparentar cómo funcionan esas operaciones y discutir reglas para las plataformas digitales, con una condición de fondo: combatir la manipulación y defender la democracia sin convertir la regulación en censura.









