(18 de junio, 2014).-Las leyes secundarias de la Reforma Energética no sólo podrán despojar de sus tierras a los campesinos, aumentar los costos de producción de alimentos y reducir la superficie agrícola, a esto, organizaciones ambientales y campesinas le agregan el peligro que puede causar la preponderancia de la exploración y explotación de hidrocarburos en el tema del agua, las consecuencias de preponderar el agua para hidrocarburos y no para alimentos, serán graves, anunciaron.
Miguel Ángel Montoya, asesor en materia de agua del Partido de la Revolución Democrática, estima conforme un análisis emitido por la fracción perredista en San Lázaro, que son los artículos 8 y 18 transitorios de la Reforma Energética los que representan un enorme riesgo para la sustentabilidad ambiental, la salud humana y la disponibilidad de agua en el país.
El artículo octavo transitorio establece que las actividades de exploración y extracción del petróleo y de los demás hidrocarburos, así como el servicio público de transmisión y distribución de energía eléctrica, “se consideran de interés social y orden público, por lo que tendrán preferencia sobre cualquier otra que implique el aprovechamiento de la superficie y del subsuelo de los terrenos afectos a aquellas. La ley preverá los términos y las condiciones generales de la contraprestación que se deberá cubrir por la ocupación o afectación superficial o, en su caso, la indemnización respectiva”, incluso, sobrepone los hidrocarburos sobre la minería o, en el mejor de los casos, lograr la coexistencia de ambas actividades.
Por su parte, el artículo décimo octavo establece que se deberá incluir en el Programa Nacional para el Aprovechamiento Sustentable de la Energía, “una estrategia de transición para promover el uso de tecnologías y combustibles más limpios”, y añade al octavo transitorio, la regulación del reconocimiento, exploración y explotación de recursos geotérmicos “para el aprovechamiento de la energía del subsuelo dentro de los límites del territorio nacional, con el fin de generar energía eléctrica o destinarla a usos diversos”.
La organización ambiental Greenpeace explica a través de un documento que se sabe muy poco de los peligros ambientales asociados con los productos químicos que se añaden a los fluidos usados para fracturar la roca, mismos que equivalen a un 2% del volumen de esos fluidos.
“En Estados Unidos (el país con más experiencia hasta ahora, aunque muy reciente, con estas técnicas), esos productos están exentos de la regulación federal y/o la información sobre ellos está protegida debido a intereses comerciales”, indica Greenpeace en el documento.
A decir de la organización, se sabe que hay al menos 260 sustancias químicas presentes en alrededor de 197 productos, y algunos de ellos se sabe que son tóxicos, cancerígenos o mutagénicos.
No obstante la peligrosidad de las sustancias, con las nuevas leyes secundarias de la Reforma Energética, “el agua será utilizada ya no para producir maíz, hortalizas, frutas, sino el agua será utilizada en la mayor parte paraaplicar las técnicas que permitan extraer gas o extraer petróleo”, señaló Ramírez Cuéllar, presidente de la organización campesina El Barzón.
De acuerdo a la Comisión Nacional del Agua, México está catalogado como “de baja disponibilidad” del recurso, al reducirse de 17 mil 742 metros cúbicos por persona al año en 1950 a 4 mil 90 metros cúbicos en el año 2010, casi una cuarta parte menos de agua en seis décadas.
Angely Amezcua, coordinadora del Proyecto de Agua y Energía de El Barzón, señaló que con la Reforma Energética “lo más grave será el deterioro de un recurso fundamental como lo es el agua para el uso agrícola. 70 por ciento delagua dulce en general que hay, se usa en la agricultura y la mayor parte de los acuíferos están sobre explotados”.
El proceso de fractura hidráulica, o fracking, consume grandes cantidades de agua. Se calcula que se gastan entre 9 mil y 29 mil metros cúbicos de agua para las operaciones de un solo pozo.
De acuerdo a Greenpeace, el uso de estas cantidades de agua podría causar problemas con la sostenibilidad de los recursos hídricos incluso en países de clima templado, y aumentar la presión de del consumo de suministros en las zonas más áridas.
Amezcua indicó que los principales acuíferos mexicanos en peligro coinciden en su ubicación con la zona más codiciada por la supuesta existencia de petróleo y gas, el centro y el norte del país, específicamente en estados como Coahuila, Zacatecas, Chihuahua, Tamaulipas y Nuevo León, en donde el problema de sobre explotación de los acuíferos, insistió están en cifras alarmantes.
“El agua ya se está extrayendo para la extracción de gas y no para el consumo humano ni para la producción de alimentos, no obstante los mantos acuíferos corren el riesgo de ser sobre explotados, también corren el riesgo de ser contaminados por el método de fracking”, declaró.
Y es que de acuerdo al informe de Greenpeace, entre un 15 y un 80 por ciento del fluido que se inyecta para la fractura hidráulica –fracking- vuelve a la superficie como agua de retorno mientras el resto queda bajo tierra, conteniendo aditivos de la fractura y sus productos de transformación.
“Entre las sustancias disueltas a partir de la formación rocosa, donde está el gas durante el proceso de fractura, se encuentran metales pesados, hidrocarburos y elementos naturales radiactivos”, indica.
Para Alfonso Ramírez Quintana, se trata de un “despojo total” de los bienes de la nación, que van desde la propiedad comunal, ejidal, tierras de cultivo y no menos trascendente, del agua para la subsistencia humana misma.





