De acuerdo con la columna de Pablo Hiriart, de El Financiero Ricardo Anaya se encuentra al pie del precipicio político debido al camino que ha creado con sus palabras y mentiras.
Según el columnista, el primer error fue su declaración 3de3 en donde declaró que vivía con 100 mil pesos al mes, 50 suyos y 50 de esposa. Con ese dinero vivía su familia en Atlanta Georgia, donde pagó casa, tres colegiaturas en escuelas privadas, alimentos, así como un viaje cada fin de semana para ver a su familia, lo que significa que gastaba más de lo que sus ingresos se lo permitían.
Así mismo creo la fundación Más Humanismo, y cuenta con una planta industrial, vecina a la de Nike con 100 mil pesos al mes. Y al cuestionarle con que empresa construyó el edificio que hizo la fundación para venderlo, señaló que no lo recordaba.
“Bien, ese edificio fue construido por la misma empresa que le construyó la planta industrial. ¿Cómo pudo construir una planta industrial, si en su vida solamente había sido servidor público de segundo o tercer nivel?” señala el columnista.
Ante estas inconsistencias de su declaración de ingresos, Anaya explicó que venían del a venta de la planta industrial. No obstante, la venta de la planta fue en agosto de 2016, cuando la familia del político llevaba un año viviendo en Estados Unidos y el los visitaba cada fin de semana.
El precio de venta de la planta industria, fue de 54 millones de pesos, cuando compró el terreno en 10 en 2016, vendiéndola a una empresa fantasma llamada Manhattan Master Plan Development, creada un mes antes de comprarle la planta a Ricardo Anaya.
La compra fue realizada por dos personas que crearon esta empresa con un capital social de 10 mil y tienen un domicilio fiscal un terreno baldío . Han sido señaladas como el chófer y una empleada de Manuel Barreiro. Nuevamente Anaya se defendió diciendo que la empresa a la que le vendió era fantasma, que él se la vendió a un arquitecto.
Sin embargo, el arquitecto fue incorporado a la empresa un mes después de haberle comprado la planta industrial a Ricardo Anaya.
“Cuando se firma ante notario, en la escritura pública se anexa el acta constitutiva de la empresa compradora. Es pública. Y ahí se ve que no está el arquitecto. Que se formó hace un mes. Y que los compradores no tenían capacidad de pago”
La operación se fondeo a través de varias empresas que recibieron el dinero en paraísos fiscales. Los encargados de realizar este trámite atestiguaron que fueron contratados por Manuel Barreiro con el objetivo de hacerle llegar ese dinero a Ricardo Anaya.
Anaya dijo que no conocía a Barreiro y resultó que son amigos.


