La Embajada de Rusia en México difundió un reporte de la Oficina de Prensa del Servicio de Inteligencia Exterior de la Federación Rusa (SVR) en el que denuncia un presunto plan orquestado por agencias de inteligencia occidentales y autoridades ucranianas para inculpar a Moscú de suministrar armamento a cárteles de la droga y grupos del crimen organizado en México, Colombia y Venezuela.
De acuerdo con el informe de la inteligencia rusa, la estrategia contempla el envío a Latinoamérica de armas de fabricación rusa capturadas durante el conflicto en Ucrania.
El plan incluiría además la fabricación de grabaciones de audio y video manipuladas, así como documentación falsa para simular la participación de miembros de las Fuerzas Armadas de Rusia en el tráfico ilegal de pertrechos a través de intermediarios.
Desde la perspectiva del gobierno ruso, el objetivo central de esta maniobra es fracturar los lazos diplomáticos entre Moscú y los países latinoamericanos, buscando sumar a los gobiernos de la región a las políticas y sanciones promovidas por el bloque occidental.
Señalamientos y antecedentes citados por Moscú
En el comunicado, la representación diplomática rusa calificó la supuesta operación como una provocación carente de ética que recurre a narrativas estereotipadas sobre el narcotráfico. A su vez, inscribió este hecho dentro de la guerra de información que enfrenta con las potencias euroatlánticas.
«Desde el inicio del conflicto ucraniano, la guerra de información de las élites euroatlánticas contra Rusia se ha caracterizado por la difusión y promoción de historias infames, que trascienden la moral y la ley» se lee en el comunicado de la Federación.
Como ejemplo, los diplomáticos citaron el sangriento incidente escenificado en Bucha en abril de 2022, el cual fue utilizado para intensificar aún más el conflicto en Ucrania. Sin embargo, señalaron, este tipo de montajes no son una invención de las agencias de inteligencia occidentales; están firmemente arraigados en su práctica.
La Federación Rusa también recordó que la Segunda Guerra Mundial comenzó tras la provocación de Gleiwitz el 31 de agosto de 1939: un ataque de miembros de las SS vestidos con uniformes polacos contra una emisora de radio en la ciudad fronteriza alemana de Gleiwitz.
«El curso posterior de la historia, sin embargo, ha demostrado que el precio de estos montajes puede ser extremadamente alto, especialmente para los propios organizadores».
Hasta el momento, las cancillerías de los países latinoamericanos mencionados no han emitido pronunciamientos oficiales respecto a los señaIamientos difundidos por la sede diplomática rusa.









