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Se intensifica violencia en Badiraguato; “no queríamos saber a qué hora le metían un balazo a los cráneos de nuestros hijos”

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(22 de junio, 2016. Revolución TRESPUNTOCERO).- Marco Antonio Ochoa, tiene 39 años. Nació en Sinaloa, cerca de la sierra de la entidad, nunca ha salido de la zona, ahí conoció a su esposa Ángela y también en el mismo lugar nacieron y crecieron sus dos hijos, de cinco y seis años.

“Hace pocos días por primera vez en mi vida dejé la zona rural y prácticamente salí huyendo con mi familia, todo con tal de sobrevivir. En la lejanía, donde nadie voltea a ver, ahí es donde están muriendo los inocentes, de manera violenta y a sangre fría, ahí es donde está la verdadera guerra entre carteles, donde los escudos humanos somos la gente humilde que nada gana, pero pierde todo.

Yo ofrecí mi casa para que alguien la rentara, nadie la quiso, entonces pensé que tal vez vendiéndola, pero nadie la quiso y nadie querría vivir en un polvorín, entonces me deshice de las pocas cosas que teníamos y que servían y la dejamos, no vale la pena, porque aferrarse a una propiedad, es cambiar vida por muerte”, comenta a Revolución TRESPUNTOCERO Marco Antonio, víctima de desplazamiento forzado.

El alza de la violencia en la zona de Badiraguato, Sinaloa ha dejado como saldo, que sean ya más de 18 escuelas las que hayan cerrado sus puertas “hasta nuevo aviso”.

La gente ha salido de sus hogares, quienes como Marco no han podido cerrar un contrato de compra-venta, ha dejado sus hogares y llevado consigo “solamente algunas cosas”, para poder ser aceptadas por algunos familiares de otras comunidades, puesto que no hay albergues disponibles, ni medidas de seguridad que haya puesto en práctica el gobierno estatal ante la creciente ola de violencia.

Según información de la oficina de Desarrollo Social y Humano del Gobierno Estatal, en voz de su secretario Juan Ernesto Millán Pietsch, en un periodo que inició el 11 de junio al 20 de junio, poco más de 300 familias han sido víctimas de desplazamiento forzado.

Lo anterior ha sido provocado por los ataques que grupos armados han generado en la zona de la serranía, que comprende los municipios de Badiraguato y El Rosario, Sinaloa.

“De mi comunidad hubo una desbandada, no queríamos saber a qué hora nos metían un balazo o una bala perdida llegaba a los cráneos de nuestros hijos, esposas o de nosotros, el mismo día que nosotros tomamos la decisión, también se salieron de ahí más de 70 personas, no podíamos ni dormir cinco minutos pensando que si nos quedábamos dormidos podíamos no despertar o no poder proteger a nuestras familias”, comenta Ochoa.

En el caso de El Rosario, recientemente padecieron un ataque armado, donde un número desconocido de personas fueron asesinadas a balazos, mientras otros más fueron decapitados, cuando se dirigían a las faenas diarias, que consistían en talar árboles de la zona boscosa.

“En otras comunidades como Cacalotán, Sinaloa, se ha dicho sin que se haya confirmado, que en junio han asesinado a 11 personas de la nada, por lo que muchos han decidido huir, porque las personas eran, se dice, civiles que no tenían ningún problema, o sea, los criminales están matando a todos por igual”, comenta Ochoa.

Según versiones de la Procuraduría General de Justicia del Estado, la responsabilidad de dicha violencia se la han atribuido a grupos armados, provenientes de Nayarit, que mantienen enfrentamientos constantes con células del cártel de Sinaloa y los hermanos Beltrán Leyva, hechos que se han relacionado con el reciente saqueo a la casa de Consuelo Loera, madre de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo.

“Estamos frente a un nuevo escenario de violencia, donde para no variar las autoridades solamente dicen ‘informar’, sobre la violencia, dan un discurso donde la lamentan, dicen que harán cualquier cosa para frenarla, mientras la gente inocente sigue muriendo y las células del crimen toman mayor terreno.

Doblegan a las autoridades ya sea con amenazas o dinero, en zonas como Badiraguato la violencia se intensifica a diario, interrumpiendo la vida cotidiana y no quedando otra que vivir escondidos o escapar; sumamos así otro error a los miles que se encuentran en la fila de las graves faltas de Peña Nieto y Osorio Chong, ambos cínicos, que ante la violencia y masacres, no renuncian, enviando el mensaje que cualquier atisbo de dignidad y vergüenza, en ellos y todo el gobierno del presente sexenio, no existen”, da a conocer el activista Raúl Canseco, especialista en seguridad nacional.

 

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