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Se ofenden, se van y luego regresan: EE.UU. abandona la UNESCO por segunda vez bajo el mandato de Trump

Por segunda vez, Trump decide salirse de la agencia cultural de la ONU porque no le gusta que hablen de Palestina, ni de diversidad, ni de derechos, ni de nada que no le aplauda.

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Cuando uno se pelea con todo el salón, a lo mejor el problema no es el salón. Pero en el caso de Donald Trump, parece que retirarse de organismos internacionales se ha convertido en una especie de hobby. Este martes 22 de julio, su gobierno volvió a sacar a Estados Unidos de la UNESCO, la agencia de la ONU encargada de proteger el patrimonio cultural, promover la educación y empujar causas sociales a nivel global.

¿La razón? Según el Departamento de Estado, la organización tiene “sesgos” contra Israel y promueve causas sociales y culturales “divisivas”. Así, sin más, como si la inclusión, la memoria histórica y la diversidad fueran amenazas geopolíticas.

“La permanencia en la Unesco no forma parte del interés nacional de Estados Unidos”

Declaró Tammy Bruce, vocera oficial del Departamento de Estado, dando el portazo diplomático en nombre de la Casa Blanca.

La salida será efectiva hasta diciembre de 2026, lo que no impidió que las alertas se encendieran desde ya. ¿Y cómo no? La historia ya se conoce: esta es la tercera vez que Estados Unidos deja a la UNESCO. Y la segunda vez que lo hace Trump en persona.

¿Y por qué se va esta vez?

Entre las justificaciones oficiales, el gobierno estadounidense se queja de que la UNESCO aceptó como miembro al Estado de Palestina, lo que supuestamente contradice su política exterior. También mencionan que la agencia fomenta una retórica “antiisraelí” y que se ha enfocado en temas sociales que dividen, aunque no detallan exactamente cuáles ni a quiénes.

En realidad, esta decisión no sorprende. La misma UNESCO lo veía venir desde que el equipo de Trump lanzó una revisión interna en cuanto regresaron al poder. Audrey Azoulay, directora general de la agencia, no escondió su decepción, pero fue honesta:

“La retirada de Estados Unidos es lamentable, pero se esperaba”.

El dinero siempre duele, pero ya no tanto

Sí, es verdad que Estados Unidos aporta cerca del 8% del presupuesto total de la UNESCO, pero no es 2011. Desde entonces, la agencia ha diversificado su financiamiento y ya no depende como antes de Washington. Aun así, la pérdida no deja de ser significativa, sobre todo en proyectos que involucran ciencia, educación y cultura en regiones vulnerables.

Por si fuera poco, EE.UU. ya había dejado de financiar a la organización en 2011, tras la inclusión de Palestina como miembro. La retirada se oficializó en 2017, también bajo Trump, y fue Joe Biden quien gestionó el regreso en 2023. Así que más que una decisión aislada, esto parece más bien un capítulo adicional en la novela entre republicanos y organismos internacionales.

Flashback histórico: No es la primera vez, ni la segunda…

En 1984, el gobierno de Ronald Reagan se retiró de la UNESCO, acusándola de estar mal gestionada y de operar como instrumento soviético (eran los tiempos de la Guerra Fría, para dar contexto).

George W. Bush reincorporó a EE.UU. en 2003.

Luego vino Trump en 2017 y se volvió a ir.

En 2023, Biden lo regresó.

Y ahora, sorpresa (o no): Trump vuelve a decir bye.

La retirada no será inmediata, pero sí deja clara la postura del actual gobierno estadounidense: menos multilateralismo, más nacionalismo selectivo. Y aunque la UNESCO asegura que seguirá adelante con sus proyectos en todo el mundo, la salida de un actor como Estados Unidos tiene implicaciones simbólicas y prácticas.

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