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¿Sexo en la regadera? Vale la pena desterrar la cama…

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Valentina Pérez Botero/@vpbotero3_0

 

 

La idea es aprovechar el calor, la humedad y la compañía en la ducha. El fluir del agua, el lento goteo que contornea el cuerpo y eventualmente recorre la vagina o el pene sirve, dicen los sexólogos, para sacar al sexo de la cama y obtener nuevas experiencias.

El agua caliente relaja el cuerpo, hace más sensibles las terminaciones nerviosas y recrea la imaginación: el tamaño de la ducha, las condiciones del espacio, obligan a que las posiciones varíen para que pueda suceder la penetración, haya sexo oral y la masturbación mutua se aún más placentera.

El ritmo y consistencia del agua ayudan a que ambas características puedan traducirse en la relación sexual: que haya ritmo en el movimiento y consistencia en la intensidad.

Para quienes se atreverán a compartir la ducha para que el agua que emana de la regadera termine por salir, lubricar la vagina y salga en forma de eyaculación, deben tener cuidado con los puntos de apoyo –no agarrarse de cortinas o manijas- y procurar evitar resbalarse.

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