Por: Valentina Pérez Botero
Twitter: @vpbotero3_0
Los expertos dicen que puede empezar con un mensaje de texto sugerente. Las palabras escritas serán un abre bocas de las orales y un termómetro para saber si aumentar la intensidad –y llamar- u optar por dejarlo en una tierna despedida.
El sexo telefónico no sólo se ha posicionado en el mundo como una alternativa para unir parejas a la distancia, sino como un antídoto para los tímidos. A través del auricular, y no personalmente, las fantasías pueden fluir con mayor naturalidad y sin la intimidación que puede producir la presencia de alguien más.
La llamada, como el sexo, puede ser mínimo de dos pero a ella se pueden sumar cuantas voces se quiera. La orgía telefónica puede ser un ensayo para calibrar qué también se sienten las partes interactuando entre sí.
La conversación puede ser acompañada de la masturbación –dicen que ayudará a que fluyan mejor las palabras y exigencias- o sólo para ejercitar las fantasías. Aunque el sexo telefónico, ahora cuando existe la posibilidad de tener imagen y voz a través de internet, puede sonar anacrónico; la complicidad de la voz y la falta de un sentido clave –la vista- puede potenciar la experiencia.


