La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, confirmó que sostendrá un encuentro con la gobernadora interina de Sinaloa, Yeraldine Bonilla, para dar seguimiento a la situación política y de seguridad en la entidad, tras la solicitud de licencia de Rubén Rocha Moya.
Aunque señaló que aún no se define una fecha exacta para la reunión, la mandataria subrayó el compromiso del Gobierno Federal para mantener el apoyo a la población sinaloense y colaborar con la administración estatal designada por el Congreso local.
Cuestionada sobre si el senador morenista Enrique Inzunza debería separarse de su cargo luego de ser mencionado en señalamientos provenientes de Estados Unidos por presuntos vínculos con grupos delictivos, Sheinbaum fue tajante al señalar que dicha decisión es de carácter estrictamente personal.
“Depende de él. Imagínese que yo ande decidiendo si él pide licencia o no”, expresó la titular del Ejecutivo.
La presidenta defendió la autonomía de los funcionarios y legisladores, comparando la situación con la de Rocha Moya, quien decidió retirarse voluntariamente para facilitar las investigaciones y evitar afectaciones al movimiento político y al estado.
Crítica a la narrativa de “autoritarismo”
En un tono irónico, Sheinbaum aprovechó para señalar la contradicción de sus críticos, quienes suelen acusarla de ejercer un poder centralizado y autoritario, pero simultáneamente le exigen intervenir en las facultades de otros poderes o funcionarios.
“Me acusan de autoritaria, de que soy del presidencialismo de la época de las calandrias griegas… y después dicen: ‘¿por qué la Presidenta no le pide la licencia a quién?’. Bueno, es un asunto de ellos”, sentenció.
Finalmente, la presidenta reiteró que el Gobierno Federal se mantendrá vigilante de la evolución de los casos señalados, siempre bajo el marco del Estado de derecho. Recalcó que cualquier determinación jurídica dependerá estrictamente de las investigaciones que actualmente desarrolla la Fiscalía General de la República (FGR).


