- La Presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo que las becas universales deben garantizar igualdad y permanencia escolar, frente a esquemas como “Niños Talento” que condicionaban los apoyos a calificaciones de 9 y 10 y diferenciaban a estudiantes dentro de las aulas.
Las becas públicas no deben convertirse en premios exclusivos para quienes obtienen las mejores calificaciones. La presidenta Claudia Sheinbaum defendió la universalidad de los apoyos educativos y contrapuso este modelo con programas como “Niñas y niños talento”, que entregaban recursos únicamente a estudiantes con promedios de 9 y 10, una fórmula que, sostuvo, terminaba generando diferencias entre alumnos.
Durante La Mañanera del Pueblo, la mandataria argumentó que una calificación no cuenta por sí sola toda la historia de un estudiante: las condiciones económicas, familiares y emocionales también intervienen en su desempeño. Bajo esa lógica, el Gobierno de México impulsa las becas universales como un derecho vinculado a la permanencia escolar, y no como una recompensa condicionada exclusivamente al promedio.
De premiar el promedio a garantizar el apoyo
La diferencia entre ambos modelos está en quién puede recibir una beca y bajo qué criterio. Mientras programas como “Niñas y niños talento” seleccionaban beneficiarios a partir de resultados académicos específicos, la política actual busca extender el respaldo económico a estudiantes de escuelas públicas independientemente de sus calificaciones.
Sheinbaum recordó que el programa aplicado anteriormente en la Ciudad de México otorgaba apoyos a niñas y niños con promedios de 9 y 10, lo que provocaba que dentro de un mismo salón hubiera estudiantes respaldados económicamente y otros excluidos por sus resultados escolares.
Para la Presidenta, ese esquema partía de una concepción distinta de las becas: reconocer a quienes ya habían obtenido mejores calificaciones, en lugar de utilizar los recursos públicos para generar condiciones que permitan a todos los estudiantes continuar su formación.
El planteamiento de la actual política educativa es que dos alumnos con capacidades similares pueden obtener calificaciones distintas debido a las condiciones en las que estudian y viven. El ingreso familiar, el entorno en casa y factores emocionales pueden incidir directamente en el rendimiento académico.
Condicionar el apoyo exclusivamente al promedio, bajo esta perspectiva, puede terminar beneficiando a quienes cuentan con mejores condiciones para alcanzar determinadas calificaciones, mientras deja fuera precisamente a estudiantes que enfrentan mayores obstáculos.
Rita Cetina lleva la universalidad a educación básica
La Beca Universal de Educación Básica Rita Cetina representa uno de los principales instrumentos con los que el Gobierno federal busca llevar este cambio de modelo a las escuelas.
Su objetivo es ampliar progresivamente la cobertura entre estudiantes de preescolar, primaria y secundaria, colocando el respaldo económico como una herramienta para reducir las barreras que pueden poner en riesgo la continuidad educativa.
La apuesta modifica así la ecuación tradicional: primero garantizar condiciones para permanecer en la escuela y desarrollar capacidades, en lugar de exigir determinado promedio para poder acceder al apoyo.
Para las familias, las becas también buscan ayudar a cubrir gastos asociados con la asistencia cotidiana a los planteles, particularmente cuando las condiciones económicas pueden convertirse en un factor que empuje a niñas, niños y adolescentes a interrumpir sus estudios.
Becas contra las barreras que provocan abandono escolar
La universalidad forma parte de una estrategia más amplia dirigida a reducir la deserción y garantizar la permanencia dentro del sistema educativo.
Desde la visión planteada por Sheinbaum, el rendimiento académico no depende exclusivamente del esfuerzo individual, por lo que una política pública destinada a garantizar el derecho a la educación debe considerar las desigualdades existentes fuera de las aulas.
Así, los apoyos económicos funcionan como una herramienta para evitar que las dificultades de los hogares terminen determinando quién puede continuar estudiando y quién debe abandonar la escuela.
La misma lógica se extiende hacia la educación media superior mediante “Mi derecho, mi lugar”, el nuevo sistema de asignación que busca sustituir el esquema tradicional de ingreso al bachillerato y facilitar que los egresados de secundaria encuentren una opción educativa considerando factores como su domicilio y áreas de interés.
Universalidad frente a selección por calificaciones
La comparación planteada por Sheinbaum marca dos concepciones distintas de política educativa. Una establece filtros académicos para determinar quién merece recibir recursos públicos; la otra busca que el apoyo contribuya a que los estudiantes cuenten con mejores condiciones para aprender y permanecer en las aulas.
Con la expansión de la Beca Rita Cetina, el Gobierno federal apuesta por esta segunda ruta: apoyos universales, reducción de desigualdades y permanencia escolar, frente a modelos como “Niñas y niños talento”, donde obtener 9 o 10 era la puerta de entrada para recibir una beca.









