Este lunes, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo resaltó la relevancia estratégica de la nueva Planta de Moscas Estériles inaugurada en el estado de Chiapas. Este complejo biotecnológico representa una de las mayores apuestas regionales para combatir al Gusano Barrenador del Ganado (GBG), una de las plagas más devastadoras para la ganadería, y fue calificado por la mandataria como un ejemplo idóneo de trabajo conjunto enfocado en el desarrollo entre México y Estados Unidos.
La mandataria detalló que la planta opera con tecnología de última generación bajo la conducción del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) y la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader). La mandataria precisó que, aunque se trata de un esfuerzo binacional financiado por ambos gobiernos, la operación recae en manos de especialistas locales, pues Senasica es la institución encargada de contratar de forma directa al personal mexicano.
Para la edificación y equipamiento de este complejo científico se requirió una inversión bilateral que combinó 31 millones de dólares en especie aportados por México y 23 millones de dólares en efectivo por parte de Estados Unidos. Adicionalmente, el gobierno estadounidense sumará 83 mil 800 dólares para expandir la capacidad productiva de las instalaciones y fortalecer las acciones sanitarias en contra de la plaga.
Respecto al funcionamiento del proyecto, Sheinbaum Pardo explicó que la planta chiapaneca recibirá larvas procedentes de una instalación homóloga ubicada en Panamá. Tras su procesamiento, la estrategia consistirá en liberar semanalmente millones de moscas estériles a lo largo de la franja fronteriza para romper el ciclo reproductivo del gusano y blindar la producción pecuaria del país. Al respecto, la presidenta puntualizó que el objetivo inicial contempla liberar 30 millones de moscas a la semana, con la meta de escalar gradualmente hasta alcanzar los 100 millones de insectos.
Estrategia trasciende la emergencia sanitaria; representa un intercambio científico
Este método de control biológico, concebido originalmente en la década de 1930 y perfeccionado mediante la colaboración bilateral, ha demostrado su eficacia en diversas zonas del continente. Por ello, la presidenta insistió en que este programa trasciende la simple emergencia sanitaria, al constituir un verdadero intercambio científico, técnico y humano que consolida la relación diplomática con resultados tangibles.
“Es un buen ejemplo de cómo debe de haber una cooperación entre Estados Unidos y México: el desarrollo científico y tecnológico, y en la aplicación conjunta para erradicar un problema que puede afectar mucho al ganado de ambos países”, manifestó la mandataria.
La presidenta aprovechó el espacio para externar un reconocimiento formal a la secretaria Jennifer Rollins, así como a los funcionarios estadounidenses y panameños que intervinieron en la planeación y arranque de esta obra. Así, recordó que el plan es de carácter integral e incluye esquemas de vigilancia epidemiológica fronteriza y capacitación especializada para los técnicos mexicanos, sumando además los esfuerzos de investigación compartidos con Panamá.
Finalmente, Claudia Sheinbaum enfatizó que la reapertura definitiva de la frontera norte para la libre movilización de ganado y mercancías agropecuarias estará estrictamente sujeta a los resultados epidemiológicos observados tras la dispersión de las primeras generaciones de insectos.
En este sentido, concluyó señalando que la meta definitiva es la erradicación total del gusano barrenador, demostrando a nivel internacional que los buenos entendidos y la cooperación mutua son la vía para avanzar en la resolución de problemáticas regionales.

