(12 de diciembre, 2014).- En medio de la crisis en México, Enrique Peña Nieto decidió salir en una “visita relámpago” a Perú, en donde se desarrolló hasta el día de hoy la Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, COP20.
Para la organización campesina El Barzón, misma que participó en este evento, la visita del mexiquense fue “una absoluta simulación”, ya que durante su participación, a decir de la organización, enlistó sólo una serie de ambigüedades y “no anunció ningún compromiso concreto para hacer frente a la emergencia de cambio climático”.
“En lugar de presentarse en un acto que resultó un sinsentido, hubiese sido más conveniente que Peña Nieto permaneciera en México para hacer frente a la grave crisis interna causada por la devaluación del peso, la caída del precio del petróleo y sobre todo el descontento generalizado por los terribles hechos ocurridos en Iguala”, aseguraron los barzonistas.
La organización estuvo presente en Lima y su contingente se sumó a la Marcha por la Madre Tierra celebrada en el marco del encuentro COP20.
Para éstos, el anuncio más destacado de Peña Nieto en la Cumbre, fue la aportación de 10 millones de dólares al Fondo Verde para el Clima y 20 millones de dólares para el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, sin embargo, dijeron, no se trata de algo nuevo, sino de un “refrito” de lo declarado dos meses antes en la semana del clima en Nueva York.
“Más allá del discurso, la realidad es que el modelo de desarrollo que el gobierno mexicano impulsó con las reformas estructurales es incompatible con las declaraciones por una economía sostenible e inclusiva”, aseguraron.
Para éstos, Peña Nieto ha presentado la Reforma Energética aprobada en diciembre del 2013 como una revolución verde con el gas natural como la panacea de las energías limpias, situación que consideraron “nada más alejada de la realidad”, ya que la extracción del gas en México “representa la destrucción absoluta del medio ambiente, a través de la técnica de fractura hidráulica, que además de representar un peligro para la salud humana, la inversión hídrica condenaría a millones de mexicanos a una sequía permanente”.
Por su parte, los representantes de los 196 países que se reúnen en Lima, no se han puesto de acuerdo en los dos textos que deben aprobarse, uno sobre los elementos que contendrá el acuerdo de París en 2015 y el otro sobre la información de compromisos que cada país estará dispuesto a asumir en ese contexto.


