Ilustración: Pe Aguilar/ @elesepe1
(22 de septiembre, 2014).- Sin contar con el consentimiento informado de los pacientes, médicos del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía (INNN) “Manuel Velasco Suárez” realizaron procedimientos quirúrgicos de tipo experimental.
El neurocirujano Rodolfo Ondarza Rovira, que presentó una denuncia ante instancias nacionales, explicó que algunas de las víctimas murieron o quedaron con daño neurológico permanente.
En 2012, con apoyo del obispo Raúl Vera, se presentó el caso ante la Corte Interaericana de Derechos Humanos. Hoy, el prelado estará en Washington para solicitar al organismo internacional que se aplique el criterio Per saltum para darle prioridad al inicio de las investigaciones.
Ondarza Rovira señaló que se debe esclarecer las consecuencias de este experimento, realizado por 13 años en 500 pacientes. La prueba consistió en implantar un dispositivo denominado sistema de derivación ventrículo peritoneal de flujo continuo, patentado por Julio Everardo Sotelo Morales, investigador y ex director del INNN.
El dispositivo pretendía controlar el padecimiento de hidrocefalia (acumulación de líquido céfalorraquideo en el cerebro), pero carecía de seguridad y eficacia para garantizar el éxito del tratamiento.
Además, de los 500 casos ya documentados, existen indicios de que el aparato fue colocado a recién nacidos.
Ondarza, también diputado en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, explicó que la colocación del sistema derivativo experimental se realizó sin consentimiento informado de los pacientes y sus familiares, lo cual viola la Ley General de Salud y su reglamento en materia de investigación.
Por si fuera poco, durante la realización de estos procedimientos experimentales no hubo un protocolo aprobado por una comisión de investigación, ni por una de bioética; tampoco de las autoridades de la Secretaría de Salud.


