Como cada día somos más pobres los mexicanos, se aleja la posibilidad de que lleguemos a vivir en un Estado de derecho sin resquebrajaduras. Así se deduce de las declaraciones que hizo el subsecretario de Población, Migración y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación, mejor conocido como el autor de la célebre “roqueseñal”, Humberto Roque Villanueva.
En respuesta a las críticas que hizo en días pasados el alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra`ad Al Hussein, sobre el amplio consenso que existe en el mundo con respecto a la grave crisis que atraviesa México en materia de respeto a las garantías individuales, Roque Villanueva echó la culpa de esta lamentable realidad a la pobreza del erario.
Aseguró que no es por “perversidad” por lo que el gobierno mexicano incumple una responsabilidad básica, sino por falta de recursos. Sin embargo, no es creíble tal afirmación porque dinero sobra, como lo deja ver los altísimos sueldos y beneficios extras que reciben los miembros de la élite en los tres poderes del Estado. Sin duda son los mejor pagados entre las llamadas economías emergentes, sus emolumentos no tienen parangón en América Latina, pero aun así el autor de la “roqueseñal” dice que no hay dinero suficiente para garantizar pleno respeto a los derechos humanos de los ciudadanos mexicanos.
¿Falta de recursos económicos cuando los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) devengan alrededor de 600 mil pesos mensuales? ¿Cómo es que sí hay dinero suficiente para comprar el avión más caro del mundo, para uso exclusivo del jefe del Ejecutivo, y no lo hay para hacer cumplir el Estado de derecho en el país? No se justifica que pida a los organismos internacionales que critican el rumbo antidemocrático del sistema político mexicano, que se quiten de la cabeza “que hay perversidad en querer hacer las cosas así (incumplir una eficaz defensa de las garantías individuales), cuando la causa es simple y llanamente la limitación presupuestal”.
Con semejante argumentación, al rato va a salir con que la impunidad de que gozan los grandes delincuentes de cuello blanco, se debe a lo mismo. Que buscarlos y llevarlos a juicio es muy costoso y no hay dinero que alcance. Luego dirá que garantizar el Estado de derecho es imposible por los altos costos que implica. Aunque el ciudadano común esté ya informado de que la élite gubernamental es la más dispendiosa entre las llamadas democracias occidentales.
¿Acaso es mentira que el costo de la corrupción en México tiene una participación muy alta en el Producto Interno Bruto, de más de 10 por ciento? Esto significa que si ese monto se destinara a garantizar el funcionamiento eficiente de los organismos dedicados a vigilar y promover el Estado de derecho, no habría el problema que señala Roque Villanueva como causa del incumplimiento en esta materia.
Si hay carencias en el gobierno federal y en los estados y municipios, se debe sobre todo a la corrupción, al despilfarro de las élites, a la ineficiencia que se busca intencionalmente para ocultar las corruptelas. No se justifica que se quiera hacer creer que no hay democracia en México porque el dinero no alcanza. ¿Acaso los altos consejeros y funcionarios de los órganos electorales no gozan de prebendas imposibles de encontrar en otros países, incluidos los del Grupo de los Siete?
Bajo ningún argumento es justificable, como dice el autor de la famosa “roqueseñal”, que “el marco legal no se puede aplicar al cien por ciento, porque hay un diferencial, una brecha, entre ese precepto legal y la realidad que se llama falta de recursos económicos”. Lo que sobra es dinero en México, sólo que no está siendo utilizado con una finalidad social, sino como el medio para que los “emprendedores” hagan grandes negocios con el cobijo de las autoridades gubernamentales.
¿Acaso nuestro país, además de gran expulsor de mano de obra que aquí no encuentra oportunidades, no es también el principal exportador de miles de millones de dólares que generan en suelo mexicano grandes monopolios trasnacionales? ¿Es mentira que cada año los principales miembros de la oligarquía envían miles de millones de dólares al extranjero porque no confían en el futuro de México? Sin duda, esta “roquedeclaración” compite con la célebre “roqueseñal”.

