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Sociedad mexicana tolera más algunos temas polémicos pero es reacia con temas de racismo: UNAM

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(20 de noviembre, 2015).- Recientes investigaciones por parte de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) muestran una radiografía sobre la percepción y forma de pensamiento de la población mexicana con respecto a temas polémicos como el de la homosexualidad dejando respuestas como que son trabajadores, orgullosos, preocupados por la inseguridad y la corrupción, honestos, felices, religiosos, seguros que existe el infierno, fieles en el matrimonio.

Los resultados arrojados por las investigaciones acogidos en 26 libros denominados Los mexicanos vistos por sí mismos, dejan entrever que la sociedad mexicana ha abierto su criterio con respecto a la homosexualidad que ya no se ve como algo “anormal” y comienza a tolerarse dentro de una sociedad tradicionalista como lo es ésta.

Pero dentro del compendio que muestra la manera en la que la sociedad mexicana se ve a si misma los responsables establecen que:

“Antes existían otros estereotipos, la gente decía que el mexicano era borracho, parrandero, mujeriego y jugador, eso ya no aparece”, explica a BBC Mundo Julia Isabel Flores, del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM, y una de las coordinadoras del proyecto.

“Tampoco hay el estereotipo que se construyó fuera de México y reforzado por series de televisión: la vieja idea del mexicano envuelto en una cobija, con su sombrero, recargado en un nopal y durmiendo la siesta. Nadie se ve así ahora“.

En cuanto a la religiosidad, es bien sabido que el ser guadalupano es casi sinónimo de la mexicaneidad, pero los resultados arrojaron datos en donde cada vez menos personas aceptan su devoción aunque más del 70% admitió pedirle un favor a la Virgen de Guadalupe en caso de encontrarse en problemas.

La mayoría de los habitantes de este país considera a la familia como un valor central en su vida, y ahora son pocos quienes consideran que la mujer debe llegar virgen al matrimonio.

Pero al mismo tiempo el 90% acepta que la violencia forma parte de su entorno familiar.

Pero al mismo tiempo muchos están dispuestos a aceptar que se violen garantías en aras de conseguir orden y seguridad.

 “A los mexicanos nos gusta decir que no somos racistas pero sí lo somos”, apunta la investigadora del IIJ.

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