Un día en la vida de Mayra Arreola, de 21 años, consiste en levantarse a las 7 de la mañana para vestirse, arreglarse e ir a la universidad. Al terminar sus clases se dirige apresuradamente a su trabajo a las 2 de la tarde. Por las prisas de la jornada apenas come, por lo que la alimentación y la vida saludable quedan al fondo de su lista de prioridades y sufre de gastritis y colitis.
Al igual que Mayra, miles de universitarios en esta ciudad no tienen buenos hábitos alimenticios, por lo que presentan cuadros de gastritis, colitis, obesidad o peso bajo, de acuerdo con los encargados de salud y acondicionamiento de varias instituciones locales de educación superior.
Mónica Herrera, quien realizó la investigación “Seguridad Alimentaria” para la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) y es promotora del programa Universidad Saludable, dijo que uno de cada cuatro estudiantes de esta institución (el 27 por ciento, es decir, 7 mil 129 alumnos) no se alimentan correctamente y padecen alguna de las enfermedades mencionadas.
Según datos proporcionados por personal del Instituto Tecnológico de Ciudad Juárez, de los 5 mil 502 alumnos de esta institución, al menos el 50 por ciento padece gastritis o colitis por su mala alimentación.
La enfermera Elizabeth Gutiérrez, de la Universidad Tecnológica de Ciudad Juárez (UTCJ), informó que el porcentaje de obesidad entre los estudiantes es del 20 por ciento, sin embargo la gastritis se dispara hasta el 60 por ciento entre el alumnado.
Santiago Pinedo Irigoyen, coordinador de Deportes de la Universidad Autónoma de Chihuahua, campus Ciudad Juárez, comentó que de una muestra de 500 alumnos, el 30 por ciento presentó sobrepeso, contra un 10 que padece de peso bajo y un 20 por ciento tiene problemas gastrointestinales.
Alonso Ríos, médico especialista en medicina familiar, dijo que calcular el 50 por ciento de la población universitaria que sufre gastritis o colitis es sumamente optimista, debido a que ambas van de la mano.
Ríos expuso que la “gastrocolitis” es una nueva patología en la que se combinan las dos enfermedades y se presentan los síntomas de ambas, y se está haciendo demasiado común entre los universitarios.
El riesgo de la gastritis
El médico Alonso Ríos definió la gastritis como la inflamación del estómago debido a las quemaduras de los jugos gástricos en alguna parte del sistema digestivo.
“Los estudiantes son una población con riesgo de gastritis por los malos hábitos de alimentación y el estrés a los que están expuestos”, explicó.
El también especialista en medicina familiar comentó que no sólo los estudiantes universitarios son los más afectados, sino los menores de edad por la cantidad de comida chatarra y alimentos altos en colorantes que ingieren.
“Las frituras contienen una alta cantidad de harina, aunado a que las bañan en salsa, provocando unas quemaduras en el estómago y es lo que llamamos gastritis”, dijo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) explica la nutrición como la ingesta de alimentos en relación con las necesidades dietéticas del organismo.
Una buena nutrición consiste en una dieta suficiente y equilibrada, combinada con el ejercicio físico regular, lo cual no aplican miles de universitarios.
La médico Mirna Molina, del programa “Universidad Saludable” de la UACJ, explicó que algunos universitarios tienen un peso bajo debido a que no realizan el desayuno o la comida, unos por no tener tiempo, sin embargo, para otros estudiantes es por razones diferentes.
Dijo que numerosos alumnos de la UACJ se encuentran bajo una fuerte presión económica, debido a que no tienen lo suficiente para comer.
“Hay alumnos que tienen que aguantar con un burrito todo el día”, comentó.
Mencionó que este problema afecta a los estudiantes en los aspectos intelectual, social, físico, espiritual, emocional y biológico.
“Muchos no tienen tiempo, ya sea por tareas o porque trabajan, por lo tanto reciben agresiones por el medio interno y externo”, dijo.
Molina agregó que otra parte de los estudiantes consume bebidas energéticas, o las papitas con chile y limón, haciéndose un fuerte daño interno.
Molina sugirió brindar mayor educación a los universitarios sobre qué alimentos son los mejores, debido a que es frecuente el consumo de bebidas con altos niveles de azúcar.
Malos hábitos y consumo de ‘chatarra’
“María” de 21 años, estudiante de Ciudad Universitaria, comentó que las principales molestias que le genera no ingerir alimentos de manera adecuada son el dolor de cabeza y de estómago.
Tras preguntarle si le afecta en su rendimiento escolar, respondió que es difícil lograr concentrarse en sus clases.
Agregó que la razón por la cual no se alimenta bien es que estudia y trabaja a la vez.
El alumno de la Licenciatura en Derecho, “Pepe”, explicó que la causa principal por la que consume comida chatarra es por la falta de tiempo y no por el dinero, como se acostumbra pensar.
“Tenemos la presión del tiempo para llegar a nuestras casas a comer bien o las entregas de algunas tareas que nos encargan en la escuela, por eso uno prefiere comer algo rápido, aunque uno tenga el dinero se acostumbra a comer mal”, dijo.
El estudiante, quien pidió el anonimato, recordó que cuando cursaba los primeros semestres de la carrera sí tenía el tiempo para realizar a tiempo sus tres comidas diarias, sin embargo, actualmente no puede llevar una dieta equilibrada.
“Yo creo que como bien, trato de hacerlo por la costumbre que tengo, casi no me gustan las frituras o la carne, es por eso que no se me complica comer más cosas saludables”, dijo.
Agregó que la universidad tiene programas de alimentación saludable, sin embargo hace falta más difusión para que los alumnos tengan buenos hábitos, y establecimientos como “Todo Natural” que se encuentran en diversos puntos de los institutos de la UACJ.
“Es muy difícil acceder a estas comidas porque son carísimas, por ejemplo un lonchecillo te puede costar hasta 40 pesos o un licuado a 25”, dijo.
El economista Miguel Ángel Calderón opinó que entre los universitarios, quienes se ven con mayor dificultad para adquirir algún tipo de alimento son los que tienen alguna responsabilidad económica.
“Los estudiantes que trabajan y estudian. En algunos casos la economía no depende directamente de los padres debido a la decisión de algunos de dejar su casa, entonces yo pondría que quienes sufren una situación de penuria son aquellos que tienen una responsabilidad como el pago de algún servicio o casa”, dijo.
Agregó que además los estudiantes hacen una fuerte inversión en copias o impresiones para evitar el gasto de algún libro original.
La doctora Mirna Molina comentó que en muchas ocasiones los universitarios se ven en la necesidad de escoger en invertir en una comida saludable o en diferentes recursos para cumplir con lo requerido en la escuela.
Calderón recomendó manejar un presupuesto para su alimentación, tener disciplina en su alimentación y no consumir alimentos chatarra.
“Ellos ingieren una gran cantidad de harinas así como ácidos, independientemente del grado de escolaridad”, explicó el médico Alonso Ríos.
El Diario preguntó a cafeterías universitarias el porqué de la venta de alimentos con gran cantidad de harina.
Entre las respuestas, destacaron la conveniencia y comodidad de los alimentos; que los alumnos acceden a este tipo de comidas debido a que por la falta de tiempo pueden trasladarse de un salón a otro mientras consumen su comida.
Otro de los motivos es que los alumnos, a pesar de vender comida saludable, prefieren los alimentos chatarra, como frituras, refrescos, golosinas, entre otras cosas.
“Los profesores son los que más buscan los alimentos de calidad, a los alumnos se les ofrece comida saludable, sin embargo no la compran”, dijo el cocinero de una cafetería universitaria.
Aumenta incidenciade ‘gastrocolitis’
La investigación “Seguridad Alimentaria” realizada por la UACJ reveló que la población con fuertes problemas económicos prefiere comer comida chatarra debido al precio bajo y porque cubre las necesidades calóricas.
Sin embargo, este estudio mostró que a menudo se lanzan críticas a las personas que se encuentran en esta situación, generalizando que la razón principal de no consumir alimentos saludables es la ignorancia.
La responsable de la indagación, Mónica Herrera explicó que la población juarense presenta ansiedad y preocupación al no cubrir la suficiencia alimentaria, debido a que los adultos limitan la cantidad y la calidad que ellos consumen para brindárselo a los niños.
“La alimentación en las familias se pondera de la siguiente manera: la persona proveedora y trabajadora, generalmente el padre de familia; los hijos pequeños; los escolares varones, debido a que se tiene la creencia de que serán los proveedores futuros; niñas escolares; las amas de casa”, en ese orden.
Herrera explicó que debido a la circularidad migratoria y al choque de culturas alimentarias en Ciudad Juárez, es común que los universitarios desayunen en restaurantes de comida rápida.
Indicó que al menos el 18.5 por ciento de la población juarense presenta carencias de acceso a una buena alimentación, porcentaje que se incrementa entre la población universitaria.
La promotora de Universidad Saludable dijo que este fenómeno sociocultural se presenta en el 27 por ciento de los 26 mil 405 alumnos de la UACJ, quienes en su mayoría por problemas económicos no pueden alimentarse correctamente.
“Yo creo que no es contradictorio que siendo universitarios tengan problemas de desnutrición, porque estas ideas las heredan desde la familia”, dijo.
Consideró lógico que por la ideología que manejan las familias, los universitarios se vayan de la anorexia a la obesidad.
El doctor Alonso Ríos dijo por su lado que calcular el 50 por ciento de la población universitaria que sufre gastritis o colitis es algo muy optimista, porque ambas enfermedades van de la mano.
Ríos expuso que la “gastrocolitis” es una nueva patología donde se combinan las dos enfermedades y se presentan los signos de ambas.
“Independientemente de las universidades como la UACJ, Tec de Monterrey, Tec de Juárez o la UACH, los alumnos fuman y lo que generalmente hacen por las mañanas es tomar un café y luego un cigarrito, como consecuencia hay ácidos que están quemando desde el esternón hasta llegar a la garganta”, dijo el médico.
Tampoco hacen ejercicio
Santiago Pinedo Irigoyen, coordinador de Deportes de la UACh campus Ciudad Juárez, comentó que de una muestra de 500 alumnos, el 30 por ciento presentó sobrepeso, contra un 10 que padece de peso bajo y un 20 con problemas gastrointestinales.
El promotor de la salud universitaria dijo que con el motivo de que los alumnos realizaran activación física y disminuir los niveles de obesidad, se implementó el gimnasio en la sala de ex directores, sin embargo, sólo el 20 por ciento de los 2 mil estudiantes acuden a ejercitarse.
“Esta cifra va a la baja, no sé si es por el frío o por qué circunstancias, pero cada vez van menos, este gimnasio se equipó porque algunos habían mostrado deseos de que un proyecto así se hiciera”, explicó.
En cuanto a la alimentación de los universitarios comentó que la mayoría de ellos prefiere comer burritos o tortas, derivándose que otro 20 por ciento tenga problemas de estreñimiento.
“Algunos prefieren los burritos de al lado por el costo, la cafetería tiene comida variada, entre ellos platillos, pero quieren algo rápido para comer o ir comiéndolo en el camino”, comentó.
El promotor invitó a los estudiantes que dediquen una parte de su tiempo a ejercitarse y saber distinguir entre lo bueno y malo de los alimentos.
En la Universidad Tecnológica de Ciudad Juárez, la enfermera Elizabeth Gutiérrez comentó que las enfermedades respiratorias es lo que comúnmente afecta a los alumnos.
“Aproximadamente el 40 por ciento –de los 7 mil alumnos–, nosotros pensamos que iban a disminuir en el verano. Cuando hubo el cambio de clima de verano a otoño fue cuando se nos disparó”, agregó.
La enfermera comentó que la UTCJ cuenta con un programa de nutrición en el que se procura que los alumnos coman de una manera más saludable.
“El programa de nutrición consta de dietas personalizadas, control de peso, de talla, y de pláticas informativas”, informó.
Explicó que el porcentaje de obesidad en los alumnos es del 20 por ciento, sin embargo la gastritis se dispara hasta un 60 por ciento.
“Esto es porque siguen comiendo no saludable”, argumentó.
Aclaró que los alumnos sí realizan las comidas a las horas que deben ser, sin embargo no comen lo que deberían.
“Nosotros queríamos que hicieran barra de ensaladas y de fruta, pero no quieren eso, quieren los burritos, los dorinachos, que por cierto cómo se venden”, expresó.
Atribuyó a la promoción y la presentación que tiene la comida chatarra, haciéndola atractiva a los estudiantes para que decidan por comprarla.
La nutrióloga de Jurisdicción Sanitaria 2, Susana García, explicó que además del desayuno es importante realizar alguna colación.
“El problema principal con los universitarios o estudiantes se debe al período tan largo sin consumo de alimentos o del consumo de alimentos chatarra”, refirió.
Debido a que pasan largos lapsos sin consumir alimentos, la nutrióloga explicó que tienen ese tipo de problemas.
“Está la situación de que tienen todas sus clases seguidas o duran más de dos horas una clase, lo principal que se debe hacer es desayunar antes de ir a la escuela, nada sustituirá a esta comida, otra cosa es que se pueden llevar alguna fruta o un tipo de alimento para que no duren tantas horas sin comer”, dijo.
Comentó que es recomendable consumir pescado y alimentos ricos en vitaminas y minerales, además de evitar en mayor medida la comida rápida. (Mariana Fernández/El Diario)


