Sugieren consultas por fracking en Coahuila y Nuevo León

El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum quiere explorar la extracción de gas natural a través del fracking. La polémica decisión tuvo que ser analizada por un grupo de expertos para conocer la viabilidad de la explotación del suelo y subsuelo. El grupo de académicos sugiere la realización de consultas en la zona de producción de gas natural.

En la presentación de la viabilidad del fracking mexicano, el grupo de expertos recomienda “garantizar consulta previa libre e informada a la población de las zonas de influencia” en la zona de Coahuila y Nuevo León.

También sugieren garantizar la preservación de los acuíferos de agua potable y de los ecosistemas independientes, así como garantizar un plan de prevención y mitigación de riesgos operativos. De la misma forma aconsejan garantizar el reciclaje y la correcta disposición del agua.

La fuerte dependencia del gas natural estadounidense ha hecho reflexionar al gobierno de Sheinbaum sobre abrir la puerta del fracking. Estimaciones de la Secretaría de Energía prevén que México solo importe 50 por ciento del combustible en lugar del 75 por ciento actual.

El potencial de gas natural en la zona noreste del país son 141.5 millones de pies cúbicos. Aunque solo en la Cuenca de Sabinas – Burro – Picachos, los estados de Coahuila y Nuevo León, existirán 67 millones de pies cúbicos de gas. 

No existe el fracking sustentable 

La Alianza contra el Fracking ha informado que  por definición, es imposible hacer de manera “sustentable” la exploración, extracción y quema de combustibles fósiles como lo ha prometido el gobierno de México.

“El Gobierno y su comité insisten en que hay nuevas tecnologías que reducen el impacto ambiental e hídrico: uso de agua salobre, reciclaje de agua, espuma de dióxido de carbono (CO2), sustancias de origen orgánico o biodegradables, entre otras. Sin embargo, estas alternativas aparecen principalmente como experimentos documentados en artículos académicos, no como soluciones utilizadas de manera generalizada en ninguna parte del mundo”, anunciaron.

Además aseguran que hasta el momento no existe evidencia científica sólida que demuestre que estas técnicas eliminan los riesgos estructurales e inherentes del fracking. Por el contrario, científicos nacionales e internacionales han advertido que los riesgos para los acuíferos, las fugas de metano, los sismos inducidos y las afectaciones sociales y ambientales no desaparecen con estas supuestas innovaciones.

Sumado a las afectaciones al ambiente, la Alianza contra el Fracking denuncia que en el comité no fueron invitados integrantes de las comunidades que serían directamente afectadas, ni personas expertas en epidemiología, derechos humanos y territorios indígenas.

“Esta omisión no es accidental: el fracking no es un asunto puramente técnico; es una decisión política, territorial, climática y de derechos humanos. Tratarlo solo como ingeniería es ya una forma de manipular el debate”, afirmaron.

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