(31 de diciembre, 2014).- Luego de revelarse que la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) encubrió a los militares que llevaron a cabo la matanza de Tlatlaya, una testigo ha denunciado que fue torturada por negarse a firmar una declaración falsa en la que aseguraba que las 22 víctimas habían participado en el supuesto enfrentamiento que alegaron los elementos del Ejército Mexicano.
“Conforme me iban pegando, decían que ellos hacían que hasta los mudos hablaran”, relató la sobreviviente de las ejecuciones extrajudiciales ocurridas el pasado 30 de junio.
En entrevista para The Associated Press, tras cinco meses de estar presa por falsas acusaciones de los militares sobre posesión ilegal de armas, la testigo enfatizó que el caso va más allá de los siete elementos que actualmente enfrentan procesos jurídicos, pues otros militares y funcionarios estatales y federales participaron en el acoso que sufrió para que avalara la versión de los soldados.
“No, le digo, yo no voy a firmar nada… y me empieza a gritar”, contó la trabajadora sexual de 20 años, que prefirió mantenerse anónima. Acto seguido, recibió patadas en las costillas y diversos golpes, además de ponerle una bolsa en la cabeza y ser introducida en un excusado.
Lo anterior tuvo lugar en las instalaciones de la PGJEM durante dos días, para luego ser llevada a la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) de la Procuraduría General de la República (PGR) en la Ciudad de México, donde finalmente cedió y firmó la declaración, sin la presencia de un abogado.
Esto ocurrió a pocos días de los hechos, antes de que los medios de comunicación comenzaran a cuestionar la versión oficial, infiriendo que se trató de una ejecución extraoficial y no de un enfrentamiento.




