(15 de mayo, 2018. Revolución TRESPUNTOCERO).- Brandon salió de casa de su abuela materna rumbo al Oxxo, para comprar algunas cosas para la comida. Eran las 6:30 de la tarde y el día aún era suficientemente soleado; los vecinos estaban afuera de sus negocios y de sus casas. En esa colonia todos conocían al menor de edad. Justo antes de llegar a la tienda, se escucharon varios disparos al aire.
“Entraron a la colonia con sus armas, disparando así sin más. Brandon se asustó y corrió, los marinos lo persiguieron como cuadra y media y después lo detuvieron y se lo llevaron, muchos lo vimos”, dijo un testigo quien prefirió mantenerse en el anonimato. Dicha versión fue confirmada por varios de los locatarios y colonos.
La abuela de Brandon al escuchar los disparos salió corriendo de su casa, cinco cuadras la separaban del Oxxo, pero no alcanzó a ver lo que había pasado con su nieto. Preguntó con los vecinos quienes le dijeron que al menor de 17 años los marinos lo subieron en una de las varias camionetas que llevaban.
Veinte minutos después llegó la madre de Brandon, a quien le volvieron a dar la misma versión, sin embargo, un vecino que conocía al menor se dio a la tarea de seguir las camionetas y asegura que al muchacho lo llevaron al campamento de la Marina que se encuentra cerca de El Laguito, el mismo donde varias familias de jóvenes desaparecidos han asegurado haber visto o escuchado que han llevado a sus víctimas.
Lidia Nereida García Pérez, madre de Brandon, narró a Revolución TRESPUNTOCERO que, antes de conocer esa versión algunos vecinos le comentaron que era probable que el muchacho hubiera podido escapar y estuviera escondido en alguna de las casas abandonadas que rodean la colonia o algún terreno baldío.
Sin embargo, tras una búsqueda fallida y pasadas las 10 de la noche, Lidia Nereida se dirigió al campamento de la Marina. Tras preguntar y dar referencia física de su hijo, el elemento que la atendió le dijo que ese día no habían realizado ningún tipo de ronda y mucho menos en esa colonia. Negaron que tuvieran detenido a un menor de edad.
“Me pasaron un número para que yo marcara y me dieran informes pero nunca me contestaron, me mandaron directamente a buzón. Entonces volví a presentarme con ellos y les dije que no me habían contestado, por lo que me mandaron a la PGR, pero a esa hora ya estaba cerrada.
“Volví de nuevo al campamento de la Marina y se los comenté, me dijeron que tenía que esperar a que amaneciera para volver a ir. Pedí hablar con algún superior, para decirle que habían visto que mi hijo había sido llevado ahí y que muchos testigos vieron cuando lo detuvieron los elementos de la Marina”, recuerda Lidia Nereida.
Antes de permitirle hablar con alguien más, le pidieron nombre, dirección y teléfono, para finalmente decirle que regresara entre siete y ocho de la mañana y sería atendida. Sin embargo, la versión fue la misma, le repitieron que no tenían a ningún detenido y que cuando realizaban detenciones de inmediato los remitían a la PGR.
Lo anterior contradice a lo dicho por parte de la Procuraduría a los padres del menor de edad Adolfo Ángel, quien también fue desaparecido en Nuevo Laredo y que tras interponer una denuncia en dichas oficinas, a los padres les aseguraron que ahí solo los militares y las policías entregaban detenidos, porque “desde que llegó la Marina ellos hacen justicia por su propia mano”, contó a Revolución TRESPUNTOCERO, el padre del menor desaparecido, Adolfo Chigo.
Lidia Nereida levantó una denuncia ante la PGR, quienes aseguraron enviarían una notificación del hecho a la Marina, quienes a su vez respondieron que ellos no tenían a ningún detenido, una respuesta suficiente para la Procuraduría.
“Durante tres días visité el campamento de la Marina esperando que me dijeran algo diferente, sin embargo, solamente me decían que yo no tenía porque estar ahí y que la PGR era quien tenía que hacerse cargo del caso.
“Yo insistía en que estaba ahí porque los testigos hablaban de marinos y que lo habían llevado a ese sitio. Aunque después prefirieron no decirme más por miedo a que los marinos la tomaran en su contra y hubiera represalias”, señaló la madre.
A los testimonios se sumó la cámara de un comercio, desde donde se aseguró, se había podido grabar el momento de la detención. Lo cual fue comentado por la madre ante la PGR, comprometiéndose la dependencia a “revisarla”, pero hasta el momento, señala, no ha pasado.
Por su propia cuenta, Lidia llegó al local para pedir le permitieran ver los videos pero el dueño en una primera visita le dijo que “la empresa que brinda el servicio tiene a posibilidad de negarse a mostrarlos”, asegurando que tenía miedo a represalias. En un segundo momento, a Lidia el comerciante le dijo que “en realidad las cámaras no graban, solamente las uso por si alguien quiere robar se abstenga”.
Después de algunos días Lidia fue atendida por un abogado quien en principio parecía darle seguimiento al caso, pero fue cambiado de puesto y le pidieron que llamara a una abogada en Monterrey, para que le brindara asesoría. Sin embargo nunca atendieron la llamada.
Aunque Lidia siguió presionando, en PGR le decían que “el abogado se había ido porque había otro caso más importante que atender”. Cuando le asignaron un nuevo abogado a la madre, éste le dijo que lo que procedía era enviar una notificación sobre el hecho y además volvió a insistirle que llamara a la abogada en Monterrey.
“Dejé de asistir a PGR desde hace dos semanas porque no hay avances. Debo decir que estoy sufriendo mucho por mi hijo pero no puedo dedicar todo mi tiempo a buscarlo. Tengo más hijos y por la seguridad de ellos y por la mía no puedo involucrarme de otra manera en la investigación.
“Me siento mal porque otros padres han hecho otro tipo de acciones pero para mí es mucho el miedo, porque además no tenemos ayuda de las autoridades ni de nadie. Uno está solo y desprotegido y así no se puede luchar. Aunque a partir de lo que sucede con mi hijo comencé a ver cuál era la situación de Nuevo Laredo y me di cuenta que hay muchos desaparecidos y eso ha pasado a penas en este año”, comentó Lidia.
Quien también dijo que antes de su hijo habían habido dos personas ‘levantadas’ y después de Brandon otro menor también había sido víctima de desaparición forzada por parte de la Marina. “Nos han dicho que casi todos los días están sucediendo este tipo de actos. Mucha gente se ha quedado callada por miedo, yo al menos fui y hablé con la Marina y la PGR pero otros no lo hacen porque sienten que les pueden hacer algo”.
El caso de Brandon Eduardo Nevarez García, se suma a las más de 30 detenciones arbitrarias cometidas por elementos de la Marina, de acuerdo a testigos y familias que han denunciado los hechos, en Nuevo Laredo. Las cuales han derivado en desapariciones forzadas o ejecuciones extrajudiciales, de enero a la fecha, de acuerdo a la información aportada por el presidente del Comite de Derechos Humanos de Nuevo Laredo, Raymundo Ramos a Revolución TRESPUNTOCERO
Ramos ha señalado que, de los casos tiene ya conocimiento la Comisión Nacional de Derechos Humanos, la Procuraduría General de Justicia de Tamaulipas, la Procuraduría General de la República en la oficina de Nuevo Laredo y la Secretaría de Marina. Sin embargo, ninguna de las dependencias ha dado explicación alguna sobre estos hechos, aun cuando hay familias exigiendo que se busque en los campamentos de marinos, porque aseguran que tras la detención las víctimas han sido llevadas ahí.
“Tanto en la PGR como en la CNDH, la Secretaría de Marina ha negado su participación y han argumentado que podría tratarse de personal civil que está usando vehículos y uniformes clonados. Para nosotros no es una versión creíble”, comenta Ramos.


