El gobierno federal afina un sistema de control sin precedentes para frenar el contrabando de combustibles en México. Antes de que termine octubre, el país contará con una base de datos nacional en tiempo real sobre la importación, exportación, producción y venta de gasolinas, con el objetivo de eliminar las fugas ilegales y fortalecer la recaudación energética.
La presidenta Claudia Sheinbaum detalló que nueve dependencias federales trabajan de manera conjunta para consolidar una sola plataforma que registre el flujo total de combustible en territorio nacional.
El plan surge tras la detección de más de 10 millones de litros de combustible no declarado en un buque en Tampico, Tamaulipas, hecho que detonó una revisión a fondo de las aduanas y los pedimentos de importación.
Un solo registro para blindar la energía nacional
“Tenemos un grupo de trabajo donde están la Secretaría de Energía, la Secretaría de Hacienda, Petróleos Mexicanos (Pemex), Aduanas, ASEA, Profeco, Seguridad, la Fiscalía y la Agencia de Transformación Digital, para consolidar una base de datos que nos permita saber día con día cuántos combustibles se importan”, explicó Sheinbaum.
El nuevo sistema conectará la información de Pemex, Energía, SAT y Aduanas para crear una trazabilidad completa: desde la producción y almacenamiento hasta la venta final en cada gasolinera.
Según la mandataria, Pemex será el eje del control nacional, al ser la única empresa que refina y produce combustibles en México, con siete refinerías en el país más Deer Park, en Texas.
“Queremos que exista una sola fuente de información del Gobierno federal sobre cuántos combustibles se importan, se venden y se producen”, reafirmó Sheinbaum.
Privados bajo lupa: trazabilidad total y códigos QR obligatorios
El sistema no solo aplicará para Pemex, sino también para las empresas privadas del sector energético, que estarán sujetas a mayor regulación por parte del SAT, Aduanas y la Secretaría de Energía.
Los transportistas y comercializadores deberán integrar códigos QR en cada unidad que traslade combustible, conteniendo datos sobre procedencia, destino y rutas de distribución.
“Aduanas, SAT y Energía tendrán la información de los privados que ingresan combustible. Las bases de datos son distintas, unas en pesos, otras en volumen, pero ahora habrá trazabilidad. Sabremos qué se importó, quién lo transportó, dónde se almacenó y a qué gasolinera llegó”, precisó la presidenta.
Con esta medida, el gobierno busca cerrar los espacios al contrabando y al huachicol fiscal, detectando cualquier diferencia entre lo producido, lo importado y lo vendido. El cambio, explicó Sheinbaum, fue posible gracias a las nuevas leyes de energía y los ajustes constitucionales de 2015, que permiten monitorear cada litro de combustible que entra y circula por el país.
Tamaulipas encendió las alarmas
El hallazgo del buque con más de 10 millones de litros de combustible ilegal en el puerto de Tampico marcó un punto de inflexión. Desde entonces, las revisiones aduaneras se endurecieron en todos los puertos del país.
“Se han controlado muchísimo las aduanas a partir del encuentro de este buque. Ahora se revisan pedimentos, laboratorios y contenido de cada embarcación en caso de sospecha de combustible no declarado”, informó Sheinbaum.
La mandataria subrayó que no se emitirán estimaciones sobre pérdidas económicas hasta contar con datos consolidados, pero insistió en que el nuevo modelo digital permitirá saber con precisión si se vende más combustible del que se produce, y por tanto, identificar el origen del huachicol.
Energía, recaudación y soberanía
El control del flujo energético no solo combate la ilegalidad: también refuerza los ingresos nacionales y la soberanía energética. Al vincular los datos del SAT y el IEPS con la información de Pemex y Aduanas, el gobierno cerrará circuitos de evasión fiscal y garantizará que cada litro de gasolina comercializado esté registrado y gravado correctamente.
Con esta medida, México se coloca en la ruta hacia una fiscalización energética moderna, digital y transparente, con la promesa de que cada peso del combustible se quede en las arcas nacionales y no en los circuitos del contrabando.
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