Fotografía: La Jornada Michoacán
(17 de octubre, 2013).- En el aniversario 96 de la fundación de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, su ex rector Jaime Hernández Díaz, puso énfasis en dos de los temas que están convulsionando a las instituciones de educación superior de nuestro país: la autonomía universitaria que se ve mermada ante la falta de presupuestos suficientes y equitativos, por un lado, y las urgentes reformas al sistema de pensiones y jubilaciones, por el otro.
Afirmó que la autonomía es una reivindicación de las universidades públicas que requieren tomar distancia del Estado que las subsidia. “Los movimientos de autonomía surgen frente a regímenes políticos que pretenden controlar la universidad”.
En este sentido, subrayó que debe considerarse como un instrumento para que las universidades públicas puedan desarrollar sus fines esenciales de enseñanza, investigación y difusión de la cultura. En consecuencia, la autonomía no debe observarse como un fin desvinculado de estas actividades básicas, porque la Universidad no es un partido político, como se ha pretendido utilizarla en ocasiones.
Hernández Díaz sostuvo que la autonomía “es la base para el funcionamiento de las universidades. Ésta se tiene que asumir responsablemente para garantizar el desarrollo del pensamiento científico, en libertad y sin cortapisas”.
Sin embargo, advirtió, no puede entenderse como espacio extraterritorial, ni exención de la aplicación de las leyes a los miembros de su comunidad. La autonomía representa libertad frente al poder público y otras corporaciones: en el pasado, frente a la Iglesia; en el presente, frente a otras corporaciones privadas y a los partidos políticos.
No obstante, señaló que así como las universidades tienen la tarea de organizarse en sus aspectos académicos y administrativos, también compete al Poder Legislativo incidir en las reformas necesarias que garanticen de manera irrestricta frente al Estado, funcionarios y partidos políticos, el respeto irrestricto de la autonomía universitaria.
Para ello, se requieren reformas que no atiendan solamente a usos nuevos en el gobierno de la Universidad, “sino, y sobre todo, de usos nuevos en el trabajo universitario en sus áreas de docencia, investigación y difusión de la cultura.
“Por ello enfrentamos problemas que son muy diferentes a los del pasado y que estamos obligados a resolver; problemas que, si no atendemos pronto, ponen en riesgo nuestra viabilidad como institución”, en referencia a la grave crisis económica que padece la UMSNH, como otras universidades de México.

