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Una historia por cada cuerpo: muertes migrantes que luchan contra el anonimato

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(30 de octubre, 2013).- 12 cuerpos anónimos, sin pasado ni familiares que los reclamaran como propios yacen en una fosa común del panteón civil de Dolores en la Ciudad de México. De San Fernando, Tamaulipas, donde fueron hallados junto a otros 60 cadáveres, pasaron a reposar un tiempo en la morgue y finalmente terminaron su camino, un recorrido migrante, en una tumba sin identificación.

Por estos meses, hace tres años, las familias de los guatemaltecos, salvadoreños, hondureños, brasileños y ecuatoriano encontrados –e identificados-, empezaron a recibir los cadáveres de sus seres queridos: cuerpos hinchados, disparados por la espalda,  con los ojos vendados, irreconocibles ante la violencia del tiempo y la descomposición.

“La masacre de Tamaulipas en 2010 fue lo que nos advirtió del universo invisible de la ruta migrante de centroamericanos por nuestro país”, dice Alma Guillermoprieto, periodista mexicana y propulsora de la página web 72migrantes.com que recoge el trabajo de 72 periodistas y 16 fotógrafos en torno a los cadáveres encontrados. Una historia por cada cuerpo.

La invisibilidad se debe tanto a una política gubernamental que los ignora, como a medios de comunicación que no recogían sus historias “un triángulo de las Bermudas informativo”, lo resumió Guillermoprieto.

Alberto Nájar, también periodista, advierte un patrón que continúa: “el inmenso anonimato de la ola migrante en nuestro país”. 12 cadáveres en la fosa común se acompañan diariamente de 75 cuerpos –en el mismo hueco, separados por una capa de tierra– de otro episodio violento del estado norteño de Tamaulipas durante el mismo sexenio de Felipe Calderón. Estas muertes, ahora cifras, hacen parte de los 24 mil asesinados, 70 mil desaparecidos y 100 mil secuestrados migrantes en México.

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Nájar se refiere al anonimato en nombre, nacionalidad, origen y destino, así como a las rutas que utilizan –el tren de carga La Bestia, no es el único–; a los flujos –migrantes centroamericanos que toman México como país de paso hacia el norte y mexicanos que desde el norte se ven forzados a migrar de regreso–; las causas que motivan la migración –en Honduras, Nájar ha recogido testimonios de personas que por misoginia o por homofobia deciden emigrar–; y, finalmente, el anonimato de quienes les agreden: victima y perpetuador sin identificar. Impunidad.

Guillermoprieto insiste, “todavía no sabemos quién los mató” y Nájar repunta sobre la hipótesis de que los responsables son Los Zetas “Nadie habla de la red de economía informal que vive de los migrantes. La gente en Lechería que les cobra 250 pesos por usar el baño, campesinos que les cobran por pasar ¿realmente los responsables son los Zetas?”.

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