(24 de febrero, 2014).- La detención de Daniel “El Pelacas” Fernández Domínguez, el pasado 12 de febrero en Puebla, fue clave para llegar al capo de capos. Llevaba 20 celulares de encargados de seguridad de Ismael “El Mayo” Zambada, lo que permitió la aprehensión de seis de ellos, uno de los cuales proporcionó el número del celular satelital de Guzmán, de acuerdo al diario Reforma.
El Chapo se comunicó el lunes pasado con uno de sus esbirros para que lo ayudara a salir de Culiacán. Se sentía tan acosado que estaba escondido en un túnel.
Hasta en Colombia, los analistas consideran que el sinaloense superó a sus barones de la droga, pues sus células se extienden a 54 países.
La nota de Abel Barajas indica que “El Pelacas” secuestró al panista Diego Fernández de Cevallos, y que es considerado por la Procuraduría General de la República (PGR) como un delincuente “de alta peligrosidad”. Ha sido acusado de secuestro, homicidio calificado y daños dolosos.
Al ser aprehendido, este sujeto llevaba 20 celulares y en días previos se había comunicado a Sinaloa con Ismael “El Mayo” Zambada y con el propio “Chapo”.
Las investigaciones determinaron que algunos números registrados en dichos aparatos eran de Joel Enrique Sandoval Romero, “El 19”, quien como encargado de seguridad de Zambada, tenía a cargo a sus hermanos Apolonio “El 30” y Cristo Omar “El Cristo”, además de Jesús Andrés Corrales Aztorga “El Bimbo”, y Mario Miguel Pérez Urrea “El Pitaya”.
La policía tuvo los números telefónicos de todos ellos, quienes un día después serían capturados, al contar con información suficiente acerca de estos individuos: inmuebles, placas de vehículos, restaurantes y fotos, subidas a las redes sociales por los hijos de los sicarios.
Uno de los mencionados fue quien aportó a los investigadores el número celular de “El Chapo”.
Asimismo, los agentes tenían otro dato: un informante de la DEA les avisó que “El Chapo” y “El Mayo” se reunirían en Culiacán, sin precisar día ni hora.
La DEA puso a disposición de los investigadores mexicanos, geolocalizadores a fin de identificar el teléfono satelital de Guzmán. Así, el lunes pasado, especialistas de la PGR, la Armada y la DEA rastrearon el aparato. La información de Reforma precisa que a partir de entonces los agentes antidrogas estadounidenses estuvieron con los mexicanos. No descartaron, incluso, que “El Chapo” se deshiciera de ese teléfono.
El lunes fue determinante. “El Chapo” tenía apagado el aparato y luego lo prendió e hizo una llamada para pedir ayuda para escapar de Culiacán.
Al fin sabían dónde estaba: en la colonia Libertad, a donde llegaron los agentes pero el capo ya había huido. Abajo de las tinas de baño encontraron túneles que comunicaban con el sistema de desagüe. Por ahí se movilizó.
De inmediato Culiacán fue cercado mientras Guzmán prendía y apagaba su teléfono. Más tarde, fue ubicado en Mazatlán. El gobierno decretó un compás de espera para tener certeza de la ubicación del celular. Estuvieron, además, reconociendo los círculos de seguridad del criminal, entre los que se supone hay policías municipales.
Al parecer, los investigadores quisieron bordar fino para evitar enfrentamientos que pudieran tener resultados sangrientos. Supieron que “El Chapo” manejaba una camioneta Cherokee color arena, con blindaje nivel 7, como el de los vehículos de la embajada de EE.UU. en México. Sólo lo acompañaba día y noche su guardaespaldas, Carlos Manuel Hoo, quien fue detenido por las Fuerzas Especiales de la Armada, en los condominios Miramar, en la Avenida del Mar 608, colonia Tellería. Él los condujo al cuarto piso donde se encontraba Joaquín Guzmán.
Eran las 6:40 horas del sábado cuando los marinos ingresaron al departamento 401 y aprehendieron a Joaquín Guzmán Loera.
A partir de ese momento, se le observó cabizbajo todo el tiempo, “no podía creer que hubiéramos llegado hasta él”, dijo un funcionario, de acuerdo al diario Reforma.

