Jorge Daniel Fonseca Cando, director del Área de Protección de Recursos Naturales Lago de Texcoco, lo dijo claro: la losa de cimentación, la torre de control y parte de las pistas ya están inundadas. Y no es charco, hay zonas con hasta cuatro metros de profundidad.
La imagen se viralizó y muchos dudaron: ¿real o hecha con inteligencia artificial? Esa imagen viral sí cuenta con un trabajo de IA, sin embargo Daniel Fonseca reveló que no hay duda: la famosa “X” del detenido aeropuerto de Texcoco, ese monumento al derroche sexenal de Peña Nieto, está efectivamente bajo el agua. Confirmado por la propia Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp).
El funcionario explicó al periódico Milenio que de las 100 hectáreas que ocuparía el edificio terminal, una buena parte ya está bajo el agua y que, si las lluvias siguen como van, para septiembre podríamos estar hablando de un cuerpo de agua de hasta 700 hectáreas.
Sí, el NAIM, que costó miles de millones y fue sepultado por una consulta ciudadana, ahora se está literalmente hundiendo en lo que alguna vez fue el gran Lago de Texcoco. Una especie de venganza geográfica, cortesía de la naturaleza y los cuatro ríos que alimentan la zona: Teotihuacán, Papalotla, Xalapango y Coxcacoaco.
En total, ya van 1,800 hectáreas anegadas dentro del área natural protegida. Mil de ellas están dentro del Parque Ecológico Lago de Texcoco, el nuevo nombre de lo que iba a ser el NAIM, y las otras 800 por fuera de la barda perimetral. También hay tramos de la misma barda sumergidos.
Y aunque algunos cuerpos de agua como la Laguna Xalapango y la Ciénega de San Juan ya existían, esta nueva “laguna aeroportuaria” está creciendo rápido, ayudada también por obras hechas por comunidades que buscaron redirigir el agua y evitar que se escurriera por los drenes de desecación.
Todo esto sucede en el 1.6% que queda del antiguo Lago de Texcoco. Ese que fue secado desde tiempos coloniales, y que ahora la 4T trabaja por recuperar con su declaratoria de área natural protegida.
Además del agua, también regresaron las aves. El último conteo habla de 350 mil aves de 200 especies que llegaron en temporada migratoria. El vaso lacustre resiste. El aeropuerto, no tanto.
Por si quedaba duda: la naturaleza ya votó. Y parece que quiere lago.
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