La dirigente nacional de Morena, Luisa María Alcalde, no perdió tiempo en desarmar las aspiraciones de Alejandro “Alito” Moreno, quien esta semana volvió a la carga con su idea de construir un frente opositor rumbo al 2027. Para la líder morenista, el presidente del PRI es todo… menos un rival de cuidado.
Con tono directo, Alcalde lo despachó como un personaje que, lejos de preocupar, termina siendo útil para el movimiento de la Cuarta Transformación:
“Él representa la corrupción, la violencia, el cinismo, los lujos… toda la investigación que hay de cuando gobernó Campeche. Entonces creo que dibuja muy bien a la oposición, y en todo caso hasta nos ayuda porque son tan cínicos y tan obvios, que la gente logra identificar con mucha claridad qué representa”.
El “frente amplio” que Alito presume ya comenzó a colgarse de viejas estructuras como la Confederación Nacional Campesina, pero Alcalde subrayó que eso no garantiza nada: la ciudadanía no confía en quien simboliza el pasado más oscuro del priismo.
Una oposición “violenta y chantajista”
Durante la conformación de un comité seccional, la ex secretaria de Gobernación acusó que la oposición se muestra incapaz de dialogar y se ha instalado en la estridencia. Como ejemplo, mencionó los foros para discutir la reforma electoral propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum, donde —dijo— no se han escuchado alternativas, sino únicamente insultos.
“Estoy viendo una oposición muy violenta, que no está dispuesta a abrir el diálogo. Lejos de hacer propuestas, de celebrar la apertura, están todo el día en la denostación, en la mentira, en el chantaje, en la violencia. Esa es la oposición que hoy tenemos”.
Alcalde contrastó esta postura con el llamado de Morena a debatir y escuchar visiones diversas, sin caer en los golpes.
La apuesta de Alito
A más de un año de que inicie el próximo proceso electoral, Alejandro Moreno ha vuelto a convocar a la oposición a integrarse en un frente amplio para “derrotar a Morena”. Sin embargo, la narrativa de Morena busca dejarlo como lo que consideran que realmente es: un político que carga con un historial de corrupción y que, con cada movimiento, termina reforzando el discurso del partido en el poder.


