- El proyecto, ubicado a unos 30 kilómetros de Mazatlán, fue concebido como un santuario de convivencia entre personas y animales
El Santuario Apapacho, un espacio dedicado desde hace diez años al rescate y cuidado de caballos, burros y otros animales en la zona rural de Mazatlán, Sinaloa, anunció la suspensión de sus actividades y el cierre al público debido a las condiciones de inseguridad que prevalecen en la región. Los responsables del proyecto informaron que la decisión fue tomada después de recibir amenazas por parte de personas armadas que les exigieron dejar de recibir visitantes.
A través de un mensaje difundido en redes sociales, los administradores señalaron que durante casi dos años mantuvieron la esperanza de continuar con sus labores pese al contexto de violencia, pero explicaron que las circunstancias actuales ya no permiten operar con normalidad. Indicaron que ahora únicamente ingresan por breves periodos para alimentar a los animales rescatados, entre ellos varios caballos y un burrito llamado “Chito”, mientras la vigilancia mediante drones mantiene un ambiente de incertidumbre.
El proyecto, ubicado a unos 30 kilómetros de Mazatlán, fue concebido como un santuario de convivencia entre personas y animales, donde familias, estudiantes y visitantes participaban en actividades de educación ambiental, bienestar animal y contacto con la naturaleza. Con el paso de los años se convirtió en un referente local por su labor de rehabilitación de equinos víctimas de abandono o maltrato.
Los responsables del refugio señalaron que la prioridad es proteger la integridad de quienes colaboran en el santuario y garantizar el cuidado de los animales que permanecen bajo resguardo. Aunque las visitas quedaron suspendidas de manera indefinida, afirmaron que continuarán atendiendo a los ejemplares mientras las condiciones de seguridad lo permitan.
La suspensión de actividades ocurre en un contexto de violencia que ha afectado distintos municipios de Sinaloa, donde autoridades federales y estatales mantienen operativos de seguridad para contener los enfrentamientos entre grupos del crimen organizado. La situación ha impactado actividades económicas, educativas y turísticas, además de proyectos comunitarios como el Santuario Apapacho.
En su mensaje, los encargados expresaron su deseo de reabrir las puertas cuando existan condiciones para hacerlo y agradecieron el respaldo recibido durante una década de trabajo dedicada al rescate animal y la conservación de un espacio orientado al bienestar de la comunidad y la naturaleza.









