¿Y la Comisión Nacional Anticorrupción, apá?

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Óscar Balderas / @oscarbalmen

 

Fue el primer compromiso de Peña Nieto como candidato presidencial y aún no se cumple: crear la Comisión Nacional Anticorrupción, por la cual el PRI sustituyó a la Secretaría de la Función Pública. Actualmente, ni una ni otra: nadie castiga los actos de corrupción en el regreso del PRI a Los Pinos.

 

(12 de noviembre, 2013).- El montaje empezó el 30 de marzo de 2012. El telón subió con el primer minuto de aquel día y el escenario que se mostró fue la Expo Guadalajara a tres cuatros de su capacidad con acarreados provenientes de Tlaquepaque y Zapopan, Jalisco. Enrique Peña Nieto, el protagonista de la farsa, dio el banderazo de salida a su campaña presidencial en Guadalajara, bastión del entonces partido en el poder, Acción Nacional.

El público, mujeres en su mayoría en primera fila, coreaban el canto que ideó la exesposa de Peña Nieto, Mónica Pretelini: “¡Peña, bombón, te quiero en mi colchón!”, mientras el momento estelar de la obra estallaba en cientos de flashes de los periodistas que iban a atestiguar el primer acto de campaña del líder en las encuestas presidenciales: Peña Nieto, marcador en mano, firmaba a pulso el primer compromiso de carácter nacional:

“Crear la Comisión Nacional Anticorrupción”.

El oropel estalló; los aplausos, también. Las luces enfocaron el momento y del escenario salieron hombres vestidos de negro que repartieron linternas de mano a los asistentes para que adornaran la función. La campaña presidencial en su esplendor.

Desde aquel día, 587 días han pasado y muchas cosas más: Peña Nieto pasó de candidato a presidente electo y luego a constitucional. Lleva 343 días de gobierno, casi un año, y algo más relevante:

Crear la Comisión Nacional Anticorrupción sigue pendiente.

El día del arranque de su campaña presidencial, Peña Nieto firmó a mano el compromiso de crear la Comisión Nacional Anticorrupción. Ya pasó el primer año de su gobierno y nada al respecto.

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Luego de ganar bajo sospecha la elección presidencial, Peña Nieto –como presidente electo– convocó el 15 de noviembre de 2012 a la prensa para dar un anuncio importante: la primera reforma constitucional ya estaba decidida y sería en materia administrativa y anticorrupción.

De nuevo, hasta arriba en su lista de prioridades quedó la sustitución de la Secretaría de la Función Pública por la Comisión Nacional Anticorrupción y la Secretaría de Seguridad Pública pasaba a formar parte de la Secretaría de Gobernación, entre otros cambios.

La intención del nuevo órgano, dijo, era contar con un nuevo sistema de rendición de cuentas, de responsabilidades administrativas y del combate a la corrupción; la instancia tendría facultades para actuar de oficio por notificación de otros órganos federales, estatales y municipales, pero también debería responder a denuncias ciudadanas sin limitantes en el secreto bancario, fiduciario ni fiscal.

El documento fue recibido por los entonces coordinadores priistas y pevemistas de bancada en San Lázaro y el Senado, a quienes Peña Nieto encargó su aprobación antes de que él tomara protesta presidencial. Así se hizo y el 22 de noviembre de 2012, ocho días antes de que el exgobernador mexiquense portara la banda presidencial, la reforma estaba palomeada.

De inmediato, 18 secretarías se redujeron a 16 y la estructura de la Comisión Nacional Anticorrupción quedó en manos de los senadores priistas, quienes dijeron que la harían realidad lo antes posible.

De eso han pasado 354 días y no hay tal comisión nacional.

El 22 de noviembre de 2012 se aprobó en el Pleno de la Cámara de Diputados la reforma que crea la comisión nacional; desde entonces, todo está atorado en el Senado.

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Para Andrés Francius, experto en transparencia y maestro en Ciencia Política por la Universidad de Nueva York, el hecho de que Peña Nieto hiciera de ese compromiso el primero de su campaña presidencial tenía como objetivo dar el mensaje de que “el nuevo PRI” no toleraría la corrupción.

“Uno de los temores de que volviera el PRI al poder era que regresaran las prácticas del ‘viejo régimen’, es decir, la corrupción, los sobornos, el uso del dinero público para riquezas privadas… y darle prioridad a este compromiso era un mensaje de que no sería así”, señaló.

Sin embargo, a casi un año de sexenio sin ningún avance en la material, el mensaje ya es otro, afirmó Francius.

“Ahora resultó peor: el mensaje es que aquello fue mediático, no hay real interés en solucionar el tema del mal gobierno. Va un año y no hay noticias de ese ‘gran’ organismo y, mientras tanto, ya no tenemos Secretaría de la Función Pública. Entonces, ¿cómo se sancionan en el país los actos de corrupción, si no hay una autoridad?”, cuestionó.

Con Francius coincidió Ana María Vázquez, investigadora del Centro de Investigación y Docencia Económica: Peña Nieto ha mostrado sus verdaderas prioridades al usar su músculo político en reformas como la educativa, pero no para las que atacan la corrupción.

“Creo que hay una doble moral: por un lado, decir que la prioridad es el combate a la corrupción y, por otro, no apurar la creación de la comisión. Y hemos visto que cuando se quiere apurar algo en este sexenio, se hace. El Pacto por México es un gran ejemplo de que, si hay interés, se nota en la agenda legislativa”, afirmó.

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Actualmente, la creación de la Comisión Nacional Anticorrupción se encuentra atascada en el Senado mexicano, donde los líderes de las bancadas discuten sin prisas su estructura.

El principal bache está en que la propuesta del PRI permitiría al presidente en turno elegir a los integrantes de la comisión y el PAN y PRD quieren darle esa facultad al Congreso, para que no se arme un organismo “a modo”; los tricolores quieren que salga primero la comisión y luego la reforma política, mientras que azules y amarillos quieren que el orden sea al revés.

El 16 de enero de este año, la página web de Presidencia de la República insistió en el tema; se preveía que en agosto fuera aprobado el nuevo organismo anticorrupción, pero ahora no tiene fecha próxima.

Los desacuerdos han frenado la creación del organismo, aunque al principio se tenía planeada su aprobación en el primer periodo ordinario. Luego en el segundo. Luego en el extraordinario y ahora no queda clara su fecha límite.

“Se supone que iba a quedar aprobado todo en agosto… pero no lo hicieron y ya llegó la reforma energética. Eso complicará todo, la Comisión Nacional Anticorrupción quedará a merced de los tiempos políticos y así nos podemos ir un año más”, manifestó Vázquez.

Total, dice, ¿qué más da otro año sin autoridad que castigue los actos de corrupción gubernamentales en México?

El montaje sigue. La farsa aún no termina.

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