El proyecto plantea la intervención de cinco zonas del Distrito Federal: Avenida Chapultepec, Corredor Reforma, Azcapotzalco, la Doctores y la construcción de la “Ciudad de la Salud”. La última, según la información que ha proporcionado el GDF, será la primer Zona de Desarrollo en ser construida, en la Delegación Tlalpan, ocupando un polígono de 208 hectáreas de extensión, afectando a 8 colonias (San Lorenzo –Huipulco, Belisario Domínguez, Barrio del Niño Jesús, Toriello Guerra, Pueblo Quieto, Comuneros de Santa Úrsula, Cantera Puente de Piedra Y Ampliación Isidro Fabela) de la zona y a casi 14 mil habitantes.
Aunque el Gobierno del DF promueve la “Ciudad de la Salud” como una forma redistributiva del espacio y de distintos servicios (salud, agua, vivienda, transporte público, áreas verdes, etc.) para beneficiar a los vecinos de la zona, son los mismos habitantes los que se han manifestado en contra. Han denunciado una sistemática evasión de parte de la Jefa Delegacional, Maricela Contreras, y de los representantes del GDF, a través del “Calidad de Vida”, que no han querido proporcionar la información necesaria respecto al proyecto.
Hay incertidumbre entre los habitantes. Prevén que para este año puedan llegar constructoras, empresas y disposiciones del GDF que puedan arrebatarles sus viviendas para la construcción de los 9 hospitales privados y uno público (que las autoridades han promovido como un “regalo” de las empresas para que se acepten las modificaciones), así como de varios edificios hoteleros y departamentales, estacionamientos, la ampliación del hospital Médica Sur.
De entre las colonias perturbadas se encuentra la colonia Belisario Domínguez cercada por un cinturón de hospitales de la SSA (Secretaria de Salud). Su fundación fue prevista como una zona habitacional para los trabajadores de los hospitales aledaños hace más de 50 años, y son ahora sus hijos quienes ocupan los terrenos y casas que se han convertido en espacios para varias familias y pequeños negocios de comida, abarrotes, y demás. Por su ubicación, según los vecinos, es la más propensa a desaparecer. No hay ninguna seguridad de que puedan mantener sus viviendas y están conscientes del riesgo, han escuchado los comentarios de varios funcionarios que han dicho que serán ellos quienes querrán abandonar sus viviendas cuando todo comience. Pese a sus condiciones, han decidido quedarse y organizarse.
Pese a que las autoridades han negado el rumor de expropiación de terrenos y viviendas, pretenden realizar el cambio de uso, densidades e intensidades de suelo; modificar los coeficientes de utilización y ocupación de suelo; modificar la utilización de y ocupación del suelo para incentivar el cambio de lo unifamiliar por los multifamiliares. Todos estos cambios, sin embargo, tienen la finalidad de hacer insostenible la permanencia en la zona, de tal manera que aquellos que se resistan a vender por decisión a las empresas constructoras, lo tengan que hacer por presión económica.
Ante la inversión proyectada de 6 mil millones de pesos por parte de la inversión privada (IP), los habitantes se preguntan por los beneficiarios de las modificaciones. ¿Para quienes serán los hospitales, los estacionamientos, las ganancias que supondrán la venta y renta de departamentos, o la renta de las habitaciones de los hoteles previstos? ¿Será que Médica Sur abrirá sus puertas a la población de la zona, que apenas pude solventar sus gastos? ¿Será que la inversión privada tendrá una función filantrópica? Ellos piensan que no.



