(24 de marzo, 2016).- El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) emitió a través de un comunicado que 86.7 millones de niños menores de siete años de edad han pasado su vida en una zona asediada por un conflicto armado, lo que pone en riesgo el desarrollo de su cerebro.
El cerebro humano cumple con su mayor desarrollo y captación de información en los primeros siete años de vida. A esta edad el cerebro de un niño tiene la posibilidad de activar mil células cerebrales por segundo, o neuronas.
Expresó que cada una de estas células tiene la facultad de conectarse con otras 10 mil neuronas a una velocidad de miles de veces por segundo, y que estas conexiones son básicas para el futuro del niño, ya que definen cómo será su salud, su bienestar emocional y su capacidad de aprendizaje.
Por lo que cuando los infantes viven en zonas de conflicto están se exponen a traumas extremos que causan estrés tóxico, un estado que inhibe la conexión de neuronas y que tiene importantes repercusiones que afectarán su desarrollo cognoscitivo, social y físico que no podrán remediarse nunca a lo largo de la vida del individuo.
“Además de las amenazas físicas inmediatas a las que se tienen que enfrentar los niños durante estas crisis, corren igualmente el riesgo de sufrir secuelas emocionales enraizadas en lo más profundo de ellos mismos”, indicó Pia Britto, responsable para el desarrollo de la primera infancia de UNICEF.
“Los conflictos privan a los niños de su seguridad, de su familia y de sus amigos, del juego y de la rutina. Y, sin embargo, todos ellos son los elementos de la infancia que ofrecen a los niños las mejores oportunidades posibles de desarrollarse completamente y de aprender de manera eficaz”, dijo Britto.


