(6 de agosto, 2014).- Situada al sur de Gaza, la localidad palestina de Khuza’a fue escenario de una masacre perpetrada por el Ejército de Israel entre el 23 y 25 de julio, donde los asesinatos y bombardeos se realizaron fuera de todo marco internacional y son calificados como crímenes de guerra, tal como lo denunció la organización internacional Human Rights Watch (HRW).
De acuerdo a testimonios recabados por HRW a ciudadanos palestinos que lograron escapar –en Khuza’a no se pudo investigar por el difícil acceso carretero y la imposición militar— la posibilidad de refugiarse en la región de Jan Yunis es sumamente complicada, gracias a los constantes bombardeos a edificios de civiles, la falta de atención médica, y las amenazas de los soldados israelí.
El pasado 23 de julio, en Khuza’a se registró un enfrentamiento entre las fuerzas de Jerusalén y las palestinas, previamente, el día 21, los israelís emitieron un anunció de desalojo a los habitantes, situación que como señala a ONG internacional, se contrapone a los tratados de guerra, pues aún con el anuncio, a nula respuesta de los pobladores no los convierte en blancos legales.
Lo anterior se explica bajo el supuesto de que muchos no pueden evacuar la zona por problemas de salud, miedo, o simplemente la falta de un lugar donde llegar. De acuerdo al derecho de guerra, las fuerzas armadas no pueden ignorar la presencia de dichas personas al momento de comenzar el fuego, tal como se ha documentado en diferentes momentos.
Uno de ellos sucedió entre los días 23 y 25 del mes pasado, cuando según testigos de HRW, los palestinos fueron atacados por los soldados de Israel, mientras intentan huir y no se registraba enfrentamiento armado alguno.
De esta forma, un grupo de hombres jóvenes y adolescentes de aproximadamente 15 años fueron detenidos en un sitio cercano a la valla perimetral de Gaza, algunos incluso fueron trasladados hasta Israel para ser sometidos a un interrogatorio. Por otra parte, entre los que iban caminando hacia Jan Yunis, hubo un muerto y al menos dos heridos a causa de los disparos israelitas.
Cerca de la misma valla perimetral, dos adultos mayores que habían huido de un bombardeo, fueron detenidos por los elementos de seguridad y murieron antes de ser liberados, contrario a lo dispuesto en el derecho de guerra, respecto a que todos los civiles o combatientes deben recibir apoyo médico lo más pronoto posible.
Por si esto no fuese poco, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), denunció que el 25 de julio un voluntario de la Media Luna Roja fue herido de muerte por los israelitas, mientras que algunos de sus colegas también fueron atacados cuando intentaban rescatarlo, lo que se contrapone al tratado de guerra sobre que ningún trabajador médico es objetivo del fuego.
Como bien refiere HRW en un comunicado al respecto, todas las flagrantes violaciones al derecho humanitario internacional hasta el momento se mantienen en la impunidad, por lo que, entre otras cosas, instó al presidente palestino, Mahmud Abás a solicitar la urgente intervención de la Corte Penal Internacional (CPI), para que se lleve a cabo una verdadera rendición de cuentas por todos los abusos perpetrados.

