Por Dr. Fernando Peña Ancira
(8 de agosto, 2014).- Se le denomina laringitis por reflujo al ascenso del contenido ácido del estómago hacia la laringe y faringe.
La laringitis por reflujo es la inflamación de las vías respiratorias altas por la exposición al contenido ácido del estómago que refluye hasta la faringe y laringe e inflama la mucosa de estas estructuras. La inflamación de la laringe se confunde frecuentemente con eventos infecciosos, pero los cultivos del exudado faríngeo son negativos. Los pacientes no mejoran con la utilización de antiinflamatorios, ni antimicrobianos (antibióticos). Esta forma de responder de la laringitis a los tratamientos descritos confirma, por exclusión, que se trata de ERGE.
La inflamación de la laringe por reflujo gastroesofágico produce síntomas atípicos, que se consideran de origen extraesofágico. Los síntomas atípicos secundarios a enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) incluyen:
• Carraspeo (sensación de aclarar la garganta por ardor, cosquilleo o sequedad)
• Sensación de tener una flema permanente en la garganta
• Sensación de cuerpo extraño en la garganta
• Disfonía o ronquera con cambio en el tono de la voz
• Afonía o pérdida de la voz transitoriamente
• Tos seca espontánea o al comer cualquier alimento o beber líquidos
El asma también se ha asociado con episodios de reflujo, acompañados de laringitis y broncoaspiración ácida, después de alimentos y nocturno durante el sueño. Los pacientes que padecen crisis de asma severas durante el sueño, generalmente tienen reflujo. Es importante aclarar que el reflujo no es la causa del asma, pero es un factor que agrava la intensidad y la frecuencia de las crisis. Las dos enfermedades son diferentes pero la ERGE puede agravar al asma.
Tratamiento
Los pacientes con síntomas de ERGE atípicos generalmente han padecido por muchos años y responden moderadamente al tratamiento médico. Estos pacientes son mejores candidatos al tratamiento quirúrgico de “Funduplicatura gástrica tipo Nissen por laparoscopía”, logrando cambios muy significativos en el control de los síntomas esofágico (típicos) y extraesofágicos (atípicos).


