Laura Aldana / Revolución 3.0
(11 de agosto, 2014).- El pasado 2 de agosto la La Comisión Metropolitana de Instituciones Públicas de EducaciónMedia Superior (Comipems) dio a conocer los resultados del examen de admisión a nivel medio superior, el vocero Javier Olmedo Badía, insistió en que no es pertinente hablar de rechazados a nivel medio superior, dando a entender que por un capricho de los jóvenes que no obtienen un lugar en la escuela de su preferencia, satanizan al resto de las escuelas por no estar dentro de sus gustos.
Esto en sus declaraciones durante la conferencia de prensa donde se dieron a conocer los siguientes datos.
Hubo un total de 309 mil 502 concursantes registrados, de los cuales 25 mil 90 (8.1%) no fueron asignados a ninguna escuela, principalmente por dos razones, no obtuvieron su certificado de secundaria o no concluyeron el trámite y no se presentaron al examen. Es decir, que el total de concursantes es de 284 mil 412, 91.9% de los registrados.
De esta última cifra, 247 mil 977 de los concursantes, fue asignado a una escuela, que se encontraba dentro de su preferencia y 36 mil 435 no tuvieron lugar dentro de las escuelas de su preferencia, pero tienen derecho a escoger entre las escuelas que aún cuentan con lugares disponibles, no importando que se encuentren lejos de sus casas o que sea una escuela relativamente gratuita.
Otro dato relevante es la alta demanda que cada año tienen escuelas nacionales como UNAM, con un 52.3% de preferencia, es decir cerca de 161 mil 753 aspirantes a nivel medio superior, de los cuales solo obtuvieron lugar 36 mil jóvenes, para estudiar en una de sus dos escuelas a nivel medio superior: CCH y ENP; El IPN por su parte tuvo un total de 48 mil 828 aspirantes el 15.8%, pero solo fueron aceptados 20 mil y el Colegio de Bachilleres aceptó a 2 mil. Estas cifras son desalentadoras para los jóvenes que desean ingresar a una escuela que le permita desarrollarse plenamente.
No se habla de rechazados a nivel medio superior, ya que la mayoría de los espacios educativos a nivel medio superior, se han ampliado en los últimos años, en esto, tiene que ver mucho el papel regulador de las entidades, al avalar escuelas técnicas, bachilleres tecnológicos, etc. que ofrecen una educación tecnificada al servicio de la industria, que al final de cuentas ofrecen mano de obracalificada. Sin mencionar, además, que algunas de estas escuelas, a cargo de los gobiernos de las entidades, son instituciones que fijan sus propias normas, tarifas y estándares educativos.
En la realidad el Comipems es un mecanismo regulador de la demanda, pero que legitima la falta de espacios educativos de las principales escuelas (UNAM, IPN y COLBACH) que no solo tienenprestigio por su capacidad formativa, sino, por su carácter (aún) de gratuidad. Además de mantener un sistema de formación, científico, humanitario y tecnológico al servicio del progreso social.
Pero al parecer en los últimos años, con las políticas neoliberales no solo se ha entregado la industria nacional a las manos del capital, sino que, también la educación se ha puesto al servicio de la industria, cada vez se requiere de mayor mano de obra calificada y barata.
Tal vez este año los resultados fueron poco esperanzadores, ya que, Olmedo Badía, indicó que se incrementó el número de aspirantes catalogados como CDO, al pasar de 33 mil 695 a 36 mil 435, debido, dijo, a una reducción en el número de candidatos que reprobaban alguna asignatura en el tercer grado de secundaria, por lo que no egresaban. Entonces, podemos preguntarnos, ¿Dónde quedan las esperanzas de miles de jóvenes por tener un lugar en UNAM o IPN? A pesar del esfuerzo que representa para muchos el tener un certificado de secundaria, esto no asegura un lugar en el nivel medio superior.
Es claro que la demanda de educación debe ser satisfecha y urge abrir más espacios a nivel medio superior, ¿Qué pasaría si en el próximo concurso hay miles de concursantes como Valeria EliosaGarcía? Alumna con una prueba perfecta. Ciertamente el problema de nivel medio superior no es la capacidad del alumno para competir por un lugar, sino, la incapacidad del gobierno para ofrecer una educación de calidad.

