Ilustración: Pe Aguilar/@elesepe1
(18 de agosto de 2014).- Desde hace algunas décadas, la violencia ocasionada por el crimen organizado se ha vinculado como uno de los principales problemas en México. Sin embargo, las tácticas de algunos grupos criminales han superado el límite y es que ahora éstos son cada vez más ingeniosos; ahora existen leyes que rondan por algunos estados de la República: “Si denuncias, te mueres”.
Este fenómeno, lejos de ser un hecho aislado, obedece a una serie de factores tanto internos como externos. De acuerdo con un estudio del Instituto Ciudadano de Estudios sobre la Inseguridad, en el año 2009 el costo total estimado de la inseguridad en México fue de poco más de un billón de pesos, lo que representó el 8.9 por ciento del PIB, lo cual indica un incremento nominal respecto a 2008 y 2007 de 6.7 por ciento y 23.0 por ciento, respectivamente.
Ante esto, podemos indicar que el narcotráfico la trata de personas, el tráfico de armas, el secuestro y la extorsión han experimentado un crecimiento exponencial que lo ha llevado a tener una presencia muy significativa en la vida económica, política, social y hasta cultural en la región. Desde Tamaulipas hasta Veracruz, la presencia de estos grupos delictivos ha llevado a la idea de crear diversas leyes que aterrorizan a toda una población entera.
¿Qué controla el crimen organizado?
Recientemente el periódico La Jornada, mostró un reportaje de como el crimen organizado ha impuesto sus leyes en zonas rurales: “Entrega tus tierras; si denuncias, te mueres”. Estas frases se han impartido en diversas regiones del país, lo que provoca que la semana pasada las ONG hicieran un llamado atento a la CIDH, sobre la crisis de derechos humanos en México.
Muchas de estas personas, honestas a su trabajo, han abandonado, rematado o entregado las escrituras de sus parcelas, casas, huertos, maquinaria agrícola o vehículos-indica la nota-, pero ciertamente la extorsión provoca que muchas personas callen. Lamentablemente los índices de confianza en los servidores públicos y las organizaciones gubernamentales decrecen cada vez más, indican los campesinos y pequeños propietarios que narran su historia al periódico.
Por otro lado, el periódico Reforma, indicó que la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) advirtió que el crimen organizado controla las obras de reconstrucción en varios municipios de Guerrero, así como la renta a la maquinaria que se utiliza en los trabajos e indica en qué tiendas comprar el material y con qué sindicato negociar la mano de obra.
“Ante el desempleo generalizado en el mundo rural, la debacle del campo provocada en parte por los tratados de libre comercio que benefician a Estados Unidos y condenan a la miseria y al éxodo a los campesinos, muchas comunidades son penetradas por el crimen organizado para forzarlas al cultivo de la amapola o la mariguana, y jóvenes indígenas son reclutados por los cárteles”.
“Lo que está en el centro del ‘problema del narcotráfico’ es el esfuerzo por despojarlos de su territorialidad, fundamento material de su reproducción y espacio estratégico de sus luchas; su finalidad es expropiar a los indígenas de sus tierras-recursos-fuerza-de-trabajo y el ejército es cómplice de esta sustracción a partir de sus acciones represivas y contrainsurgentes”, indica Gilberto López y Rivas, columnista de La Jornada.
Desde las gaseras piratas, control de minas, de ropa americana, reconstrucción de infraestructura, hasta la ruta migratoria, el narcotráfico seguirá imponiendo sus “leyes” cada vez más en la economía periférica como la de México.


