(09 de septiembre, 2014).- “El TLCAN ha sido una anexión de México a Estados Unidos, que más que ver con comercio, es evidente la intervención que han tenido en la cultura, la educación, la pérdida del sentimiento antiimperialista”, señaló el periodista cubano Ángel Guerra Cabrera.
Durante su presentación en el Seminario Internacional Subordinación de México bajo Estados Unidos en el marco del Tratado del Libre Comercio, se adentró en el debate de los caminos que ha tomado América Latina con la generación de nuevas organizaciones regionales, mientras México ha optado por seguir bajo la “dominación” estadounidense.
“Qué sería de América Latina si el ALCA [Área de Libre Comercio de las Américas] no hubiera sido derrotado en Mar de Plata en el año 2005?”, cuestionó el periodista cubana a decenas de presentes, “esto habría sido de América Latina”, contestó haciendo referencia a México, país que decidió continuar bajo la política de Estados Unidos y no de los gobiernos denominados progresistas en la región.
Si América Latina post Hugo Chávez no hubiese optado por derrotar el ALCA, insistió, “no habría ofensiva contra el neoliberalismo, no habría gobiernos capaces de solidarizarse con Palestina, con la lucha de otros pueblos en el mundo, de defender su independencia, su soberanía, su dignidad, su cultura, las tradiciones de sus pueblos originarios, de convertir en la meta de su socialismo el buen vivir, basado en las tradiciones de nuestros pueblos originarios”.
En cambio, contrastó, en México buscan incidir desde la educación para mantener la subordinación, hay alumnos de licenciatura que hablan mal de Benito Juárez, que buscan matizar la figura de Maximiliano, “imagínense”, ironizó.
Incluso, señaló, hay quienes hablan de la realidad mexicana sin hacer una mínima referencia al imperialismo estadounidense y su sistema de dominación, hablan de un proyecto nacional mexicano sin que esté ligado a los proyectos de liberación de América Latina.
No obstante, Guerra Cabrera precisó que la derrota del ALCA no sólo fue gracias a Hugo Chávez, sino a un proceso que con auge, desde la Revolución Cubana, generó a líderes como Evo Morales, Rafael Correa e incluso, destacó, “Kirschner jugó un papel fundamental al igual que Lula Da Silva. Hay algunos que quieren escoger a sus líderes, pero también estaba un gobierno paraguayo, no tan resuelto pero que fue decisivo para la derrota del ALCA”.
Dentro de sus críticas, y sin dar nombres, se refirió al desdén con la que se rechazó la invitación a la toma de posesión de Evo Morales haciendo alusión a Vicente Fox.
Sin embargo, con respecto a la política exterior mexicana con América Latina caracterizada en algún momento por sus estrechos lazos, el periodista señaló “creo que eso genera una enorme confusión ideológica política, detrás hay un sectarismo, un resquemor, hay valores detrás de eso, ir al contrario de la unión”, no obstante es congruente el distanciamiento con la cercanía estadounidense.
El periodista destacó que Estados Unidos tardó en reaccionar después de la “tremenda insurrección” que se reflejó en Mar del Plata y que llevó a Chávez y a los dirigentes en sus respectivos países a la presidencia de nuevo, no obstante, no tardó en poder montar una contraofensiva que Guerra Cabrera dató en la invasión de Colombia a Ecuador en Sucumbíos y el golpe de Estado a Manuel Zelaya, así como los intentos de golpe “posmodernos” a Rafael Correa y Evo Morales.
No obstante, Guerra destacó el papel que los nuevos organismos creados en la “era de Chávez”, la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), que a decir del periodista, son para Estados Unidos, “organismos totalmente intolerables a menos que puedan cooptarlos, le son verdaderamente insoportables”.
En América Latina, los focos de resistencia al imperialismo son notorios, declaró Ángel Guerra, no obstante “no hay ningún país de América Latina que haya más focos de resistencia popular que en México; dudo mucho que haya un país donde existan más luchas contra presas, contra la contaminación ambiental, contra la organización salvaje, contra una cantidad de prácticas de despojo territorial, de llevarse los recursos naturales”.
Articulación de los movimientos sociales en México con los de América Latina fue una de las propuestas a las que urgió a los presentes para aprovechar lo que denominó una “coyuntura excepcional” dada desde la elección de Hugo Chávez en Venezuela en diciembre de 1998 y que ha colocado a América Latina como “actor global de primer orden”.
Para el periodista, en plena contraofensiva estadounidense contra la población que no pertenece a la élite del poder, “es esencial que en México se entienda que sigue siendo de América Latina, y no de Norteamérica aunque geográficamente lo sea”.


