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¿Cómo grita por la libertad un desaparecido? El caso de Víctor Ayala Tapia

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Por Hercilia Castro/ Guerrero 3.0

(16 de septiembre, 2014).- Faltaban unas horas para el Grito de Independencia cuando un comando armado llegó a bordo de una camioneta blanca a la casa de Víctor Ayala.

Acompañados por una patrulla de la policía municipal, cinco de los seis hombres armados con armas R15 y AK47 ingresaron a la vivienda. Delante de su esposa e hijos, sacaron a Víctor de su hogar. Era 2010.

Según un reporte del Colectivo Contra la Tortura y la Impunidad (CCTI) circulado el día 15 de septiembre de ese año, la desaparición se dio meses después de que la víctima denunciara  la irrupción de la Marina y el Ejército de manera violenta en la comunidad de La Ola, donde golpearon a ciudadanos y catearon casas sin órdenes de aprehensión.

En ese entonces, el ex alcalde Nadín Torralba Mejía consideraba a Ayala Tapia un incómodo ciudadano, puesto que  el FLHG (ex organización campesina) luchaba para que los hombres del campo pudieran tener apoyos productivos, lo que muchas veces eran sólo promesas en tiempos electorales.

Susana Tapia Bahena y Agustín Ayala Tapia, padres de Víctor, señalaron en su momento: “aquí no hay más, es el gobierno el que está en esto, así que yo exijo que me lo regresen con vida”.

“Se dedicaba a gestionar proyectos, pedía se arreglaran las carreteras, para todos sus compañeros –y campesinos-  a eso se dedicaba y pues no sé si sea delito eso”, dijo Susana en 2010.

Bajo la denuncia penal GALE/04/328/2010-IX por desaparición de persona, quedó asentado en el Ministerio Público de Tecpan de Galeana el hecho violento que sufrió el activista.

“Te va a llevar la chingada” era la frase de las constantes amenazas que había recibido, o palabras obscenas como “te va a llevar la chingada” o “te van a chingar en cualquier ratito” eran las amenazas  dos meses de que desapareciera Víctor, reveló su esposa Yaneth Sánchez Regalado.

Javier Monroy Hernández coordinador del Taller de Desarrollo Comunitario (Tadeco) criticó que la desaparición de Ayala Tapia era parte de la criminalización a las organizaciones y activistas, y la demora de la búsqueda del activista que fue sacado a la fuerza de su hogar se debió a la burocracia pues fueron días feriados.

Los días y meses, que siguieron fue una pesadilla para los hijos de Ayala Tapia, pues sus familiares sufrían amenazas, y la hija menor de Víctor entró en una fuerte depresión según contó  Yaneth Sánchez.

 “No hemos tenido ningún resultado por parte de las autoridades desde hace tres años, desde que se lo llevaron; son tres años que hemos vivido en la desesperación y la incertidumbre de qué pasa con él. Puras mentiras, puras promesas, pero sin tener respuesta”, dijo.

Yaneth subraya que la desaparición de Ayala Tapia ha sido un golpe muy duro para sus hijos: “mi niña no se puede acostumbrar a estar sin su papá, llora, a veces no come, se me empieza a poner triste”.

 

 

 

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