Proyecto Diez / Damián Carmona
(9 de octubre, 2014).- “180 policías hay en Iguala y los 180 están en la nómina de los Guerreros Unidos”.- Presunto sicario de Guerreros Unidos.
La razón aún no es clara y el dolor es evidente.
Quizás nunca te llegué a ver y nunca lo haré, pero por ti marchamos ayer en Jalisco, hermano normalista. No marcho porque te conozca, marcho por solidarizarme con tu madre. Estoy seguro de que ella sigue esperándote, al igual que nosotros ayer gritando porque te entregaran vivo.
¿Qué culpa tenías tú? ¿Por qué tuviste que nacer en Guerrero?
Muchos se preguntan, ¿qué está pasando en el país? ¿Por qué Ayotzinapa, Iguala y Guerrero aparecen por todas partes?
De Ayotzinapa eran los estudiantes, Guerrero su estado y su fin llegó en Iguala…
Al parecer los estudiantes estaban en Iguala para “botear” ya que no contaban con recursos, puesto que el dinero que les manda la federación se queda en las manos Ángel Aguirre.
Esto no podía estar pasando, tantos estudiantes en las calles y boteando mientras iba a ser la fiesta de la primera dama de Iguala. Qué barbaridad, qué osadía de estos muchachos, qué torpeza la de ellos, ¿a caso no podían aguantarse el hambre?
Tanto policías municipales como sicarios, fueron enviados a la casería de estudiantes. No los querían ya en Iguala.
Los estudiantes negociaron con choferes de autobuses para que los llevaran a Ayotzinapa. Estos accedieron. En Periférico Norte, elementos de la policía municipal cerraron el paso a los autobuses, ante esto algunos estudiantes bajaron para pedir que les abrieran paso; la respuesta de los uniformados fue empezar a rafaguear a quienes se habían bajado y a los autobuses.
Los vivos fueron llevados al cuartel de la policía para que de ahí se los llevaran los sicarios en las mismas unidades policiacas.
Desollados, calcinados, mutilados, así fueron encontrados 28 cuerpos en una fosa. Hasta el momento se desconoce si son de los estudiantes o no.
Por más que leo, pienso y trato de buscar una respuesta a porqué asesinaron a los jóvenes… No la encuentro. Peor aún, el mismo gobierno no da respuesta o pista alguna y la ciudadanía se encuentra desconcertada.
La marcha de ayer fue muestra de la solidaridad que muchos tenemos con las madres y familiares de estos estudiantes desaparecidos. Muchos me preguntan por qué marcho o por qué grito: Grito en busca del diálogo, en busca de la concientización y en busca de la unión. Marcho porque creo que la unión hace la fuerza y que tenemos derecho a hacer las calles nuestras; tenemos la obligación de informar a quienes han sido desinformados; tenemos derecho y estamos obligados a buscar un mejor país, a regresarle el poder a quien realmente lo tiene… El pueblo, puesto que en él recaen las obligaciones y el brazo duro del actual poder. Basta de apatía, basta de crímenes de estado.
Porque ayer cómo hoy, no importaba la edad, etnia o clase social… ¡Ayotzinapa vive! ¡La lucha sigue!


