(13 de octubre, 2014).- Ante el contexto de violencia, represión, abuso de autoridad y hasta terrorismo de Estado que se ha expuesto en México, sobre todo recientemente con los casos de Tlatlaya y Ayotzinapa, la misma iglesia católica ya se ha manifestado a través de su semanario Desde la Fe, con el texto El país de las matanzas del cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado del país.
“Guerrero es otro foco encendido que las autoridades de la Federación no quisieron ver”, se lee en el escrito que hace hincapié en la corrupción, inseguridad, ingobernabilidad y miedo que se han apoderado del país, “donde nadie puede decir que está a salvo, ni siquiera los hombres promotores de la paz y justicia”.
El semanario católico también pone como ejemplo el asesinato de José Ascensión Acuña Osorio, sacerdote de la diócesis de Altamirano, Guerrero, deduciendo que este podría ser uno de los sexenios más peligrosos hasta para ejercer el sacerdocio.
Desde junio de 2013, a decir del cardenal, ‘‘los obispos de la provincia de Acapulco denunciaron las diversas clases de violencia, desde la que se mantiene oculta en las familias hasta las más visibles y crueles, como la generada por el crimen organizado.”
Por otra parte, cita que en diciembre de 2013, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) publicó un informe especial acerca de los grupos de autodefensa y la seguridad pública en la misma entidad.
‘‘El ombudsman reveló la bomba de tiempo, el rezago social y la pobreza del botín llamado Guerrero, entidad abandonada a su suerte, víctima de políticos y del crimen organizado, refiere el texto.
Sin embargo, ‘‘un año después, las evidencias fueron echadas en saco roto. La progresiva descomposición de Guerrero, estado pobre, hambriento y rezagado, indica la condición fallida que las autoridades se negaron a reconocer. Regida por un antiguo priista y perredista por conveniencia, la entidad de Ángel Aguirre se sumó a la espiral de muerte que tuvo su máximo en el hallazgo de las fosas de Iguala, donde fueron sacrificadas 28 personas’’, explica el cardenal en su artículo.
Entre las conclusiones del editorial publicado, asegura que el inicio de la justicia es el cumplimiento de la ley, por lo que no se gozará de paz y concordia en México hasta que no se comience por hacer que los responsables de los asesinatos en Guerrero, paguen por sus crímenes.
“Parecería que los momentos difíciles son insuperables, que el odio y la tristeza vencerán, que la injusticia y la corrupción impondrán su ley destructora, y que la angustia y la soledad saldrán victoriosas. Parecería que la crueldad, la guerra, el terrorismo, la traición, la infidelidad, seguirán dominando el corazón humano’’, expresó también Rivera Carrera, durante la celebración eucarística por el 38 aniversario de la Basílica de Guadalupe, así como la Misa de las Rosas que conmemora la coronación pontificia de Santa María de Guadalupe, en 1895.






