Por lo que habría que reparar en que la explicación del duradero y mortífero actual brote del ébola no está precisamente en la ciencia sino más bien en la economía. Según las últimas cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 6 mil 15 fallecidos de los 18 mil 603 personas afectadas, son de Guinea, Sierra Leona y Liberia.
Guinea y Sierra Leona llevan más de 20 años bajo un programa de ayudas del FMI, en el caso de Liberia la financiación empezó en 2008. Alexande Kentikelenis, sociólogo de la Universidad de Cambridge, explica que “aunque las causas inmediatas del brote son epidemiológicas, necesitamos tener en cuenta el contexto más general en el que la enfermedad se ha expandido. Por qué algunos países africanos contuvieron la epidemia muy pronto mientras que tres de los países más pobres, Guinea, Sierra Leona y Liberia, están teniendo brotes tan prolongados y mortíferos?”
Estos tres países no lograron contener la enfermedad y “en concreto, el FMI constantemente les exigió a los tres países la imposición de amplios recortes presupuestarios o el despido de trabajadores del sector público. Estas políticas han tenido un impacto devastador en el desarrollo del sistema de salud. Más allá de la lucha contra el actual brote, la inversión en un sistema de salud eficiente es la mejor estrategia para ayudar a los países a lidiar con crisis sanitarias como la del ébola”, sostiene Kentikelenis.
El investigador publicó en coautoría un estudio en Lancet Global Health en el que devela una serie de cusmas que han socavado la infraestructura sanitaria afianzando la expansión de la enfermedad, por ejemplo ”
Estas políticas han sido extremadamente estrictas, absorbiendo fondos que podrían haber sido dirigidas a afrontar los retos sanitarios[…] En 2013, justo antes del brote de ébola, los tres países habían cumplido con las directrices económicas del FMI, pero ninguno había logrado elevar el gasto social a pesar de que la situación sanitaria era apremiante


