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(25 de diciembre, 2014).- Si busco por Internet los temas relacionados con la violencia en Cuba, los buscadores encuentran artículos más bien generales y muy poco sobre las historias relacionadas directamente con la violencia. Cuando pregunté a varios periodistas si podrían escribir algo sobre eso, el denominador común fue “eso es muy difícil”, “hay que investigarlo” o “¿qué tipo de violencia quieres que relate?”.
Por Sergio Acosta
Definitivamente la violencia tiene muchos campos y es un hecho social que se transmite entre generaciones e interacciones humanas, según explican los psicólogos. Pero el ser humano tiene los sentidos contados y valora de acuerdo a lo que le llega. Después de conocer casi todos los países de América Latina, siento Cuba como un país bastante seguro, aunque claro, no escapa de que también sea un país con violencia. ¿Por qué donde no la hay? Las comparaciones no son buenas, pero si las estadísticas fueran públicas, entonces se podría argumentar.
En la visualización de la violencia es un factor fundamental la denuncia que de la misma hacen o no los medios de comunicación. Otra discusión o tema sería hablar de “si falta o es necesaria la prensa amarilla o roja” que llena sus páginas con ese tipo de noticias, entrevistas, fotografías y vídeos, o programas al aire como los de algunas televisiones, que enseñan tanta violencia que uno sale con la cabeza que echa humo. Pero en cualquier caso, la falta de información tampoco ayuda, tal y como opina Sandra Abd´Allah –Álvarez Ramirez, psicóloga y periodista, creadora de la bitácora Negra cubana tenía que ser:
“Hablar de la violencia, en cualquiera de sus tipos y manifestaciones, en Cuba es algo difícil, porque la estadísticas sobre este asunto no son accesibles a la gente común”.
“De manera que si yo quisiera saber cuántas mujeres murieron en el año que recién culmina a mano de sus maridos, novios o exparejas, solo obtendría otra pregunta como respuesta a la mía” dice la comunicadora.
Homofobia, intolerancia y violencia
En un artículo publicado en vísperas de la navidad por el Proyecto Arcoris, el psicólogo y activista Alain Darcout Rodríguez, en un trabajo especial para SEMLAC, el Servicio de Noticias de la Mujer de Latinoamerica y el Caribe, menciona que en Cuba el debate sobre estos temas ocupó recientemente algunas páginas digitales.
“Desde alertas, alarmas, hasta el análisis casuístico o la negación completa, e incluyendo a los mismos de siempre, allende los mares, frotándose las manos manipuladoras. Pero la verdad, su magnitud y severidad, son desconocidas; quienes tienen acceso a las estadísticas parecen querer ocultarlas celosamente” dice Darcout.
Y agrega que “en medio de la falta de información, la realidad es que en los últimos años un número importante de los asesinatos y homicidios que ocurrieron en Cuba tuvieron como víctimas a personas homosexuales”, según dijo el asesor legal del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), Manuel Vázquez Seijido a la bitácora que administra Francisco Rodríguez, Paquito de Cuba. Y añadió que “un alto porcentaje de esos asesinatos está aún sin resolverse”.
La realidad de los últimos años con la visualización de algunos casos de violencia a las personas LGBTIQ, en opinión del psicólogo y activista Darcout , hace “absolutamente indispensable que las autoridades y toda la sociedad reconozcan la gravedad de la homofobia y la transfobia, no solo porque están en riesgo vidas humanas, sino también porque constituye una grave amenaza para la convivencia social respetuosa.”
Violencia en las Redes Sociales
Para la colega de Darcout y comunicadora Abd´Allah –Álvarez Ramirez la violencia la imaginamos como la física, la que se ve, pero existen otras y nuevas formas:
“En nuestro imaginario social se legitima como violencia, principalmente, aquélla que es más aparatosa y evidente, o sea, la física. La simbólica o psicológica, que transcurre en ámbitos diversos como puede ser la comunicación o la educación, quedan más solapadas, prácticamente invisibles. De manera que es muy difícil descubrir la que se ejerce con el uso de la tecnología y en especial en las redes sociales”, afirma.
Y agrega: “Por tanto, ciertas manifestaciones de violencia usando Facebook o Twitter, como el acoso por ejemplo, aún no está suficientemente identificada. En casos particulares lo he llamado “Guapería 2.0”. Se trata de cuando las personas amenazan públicamente, vierten comentarios agresivos, desacreditan usando fuertes epítetos, etc. a otros usuarios de la red. En algunos de los casos, como en dos que conozco personalmente, a las personas, y no las víctimas, no les ha quedado más remedio que bloquear a la persona en cuestión por los temores ante una situación de este tipo”.
Ella afirma que la violencia en Cuba “tiene como contexto un país donde el acoso, la burla, la discriminación, la intolerancia y la agresividad son parte de la vida cotidiana”.
Definitivamente la violencia tiene tantos campos como percepciones. La seguridad pública tiene que ver con la violencia, claro, pero lo que pasa en la casa, en la escuela y en los medios de comunicación, incluidos los nuevos, debe ser fuente de debate porque ¿de qué me vale pasear en paz por el Malecón si después me golpean en la casa o me mandan mensajes de acoso?.
Por eso, como dice el psicólogo Darcout, aunque lo expresa para un contexto de discriminación sexual, pero que creo que vale para todo, “en las sociedades donde impera el género masculino se mide la igualdad ante la ley y todo estará justificado por hombres hegemónicos, consciente o inconscientemente”. Cuba no escapa tampoco este choque.


