(15 de diciembre, 2015).- Por infección post operatoria, 20 de los 27 ancianos que se quedaron ciegos tras someterse a cirugías de cataratas en la clínica privada Instituto de Salud Visual (Isvi), podrán perder la vida ya que la bacteria tiene la facultad de avanzar hacia el cerebro y provocar el deceso.
Los ancianos viven en comunidades mayas del centro de Quintana Roo en poblados ubicados a entre 150 y 300 kilómetros de Cancún lo que se suma a las complicaciones para localizarles y poderles ofrecer un tratamiento que les salve la vida, ya que la vista no se las pudieron salvar.
De hecho según el Colegio de Oftalmólogos de Quintana Roo, a Hortensia Tepal Puc, de 65 años, originaria de Isla Mujeres, se le extirpó un ojo por daño irreversible y otros dos enfermos están a punto de perder uno o ambos ojos.
En un principio la clínica Isvi se había negado a reconocer el daño. Argumentaba que los afectados, contrajeron la infección al exponerse en la calle de regreso a casa.
Las autoridades de dicho hospital acusado de negligencia enviaron una carta al presidente del Colegio de Oftalmólogos, Rodolfo Anzures Medina, en la que dicen: “Como médico y oftalmólogo, usted sabe que, como cualquier cirugía, la de catarata no está exenta de riesgos y desafortunadamente el 29 de octubre existió un brote de infección del sitio quirúrgico de nuestra institución.
“La infección es una endoftalmitis bacteriana por Pseudomonas aeruginosa con pérdida de visión irreversible”, señalan.
Susana Tejero Loría, hija de la paciente María Inés Teresita de Jesús Loría, de 76 años, recordó que el día de la cirugía “le empezaron a picotear el ojo; le pusieron como tres o cuatro inyecciones porque el malestar y los dolores no cedían y ese es el calvario que llevamos desde el 29 de octubre.
“En algunos casos los pacientes han desembolsado entre 25 mil y 30 mil pesos por tratamiento. Las medicinas son carísimas y el ultrasonido cuesta mil 600 pesos por ojo. Lo peor es que se complica hacer el estudio porque cada toma infecta las máquinas y es muy costoso desinfectarlas”, explicó para el periódico La Jornada.


