¿Un parteaguas las disputas electorales del 2016?

- Anuncio -

I.- Hubo sorpresas en Venezuela, Argentina y se desestabiliza el gobierno de Brasil. En Guatemala destituyeron al presidente. Y no son hechos aislados en América Latina, donde casi todos sus gobiernos cojean de la misma pierna al no gobernar democráticamente. En todos los países de la región priva el malestar social. Si los votantes aciertan al elegir, no pasa de eso, ya que la corrupción e impunidad facilita que los gobernantes procuren su beneficio. Administran las crisis, o sea: las domestican y los pueblos aguantan las vueltas de tuerca, como en nuestro país. Y en la recta final del peñismo se escenifican 13 disputas electorales en igual número de entidades, para elegir gobernadores (en 12 de ellas) que ya no gobiernan. Alcanzan el cargo, hasta por la novedosa vía de las candidaturas independientes, y las cosas siguen igual. Y hasta empeoran, porque los que no cumplieron con sus obligaciones y aún con pruebas de sus desmanes, abusos y enriquecimiento no son llamados a rendir cuentas. Lo que provoca el desencanto de los ciudadanos. Así es que vamos a nuevas elecciones con nuestro Estado de Partidos; siete de ellos con nula credibilidad que origina el abstencionismo.

II.- Casi nada importan al pueblo los procesos electorales. No hay debates para crear expectativas y promover el entusiasmo. Nuestros partidos se han desdibujado ideológicamente. Y ya no sabemos donde están los de la derecha, del centro y de la izquierda, por la confusión de alianzas que suponen mezclar el agua con el aceite. En las alianzas de panistas y perredistas para tratar de vencer a los priistas, el PAN se ha desacreditado tras el foxismo y el calderonismo, y la transición de Madero para su discípulo Anaya les ha traído costos electorales. El PRD prácticamente no existe, como cuando empezó arrolladoramente; y el par: Zambrano-Ortega, alias “Los Chuchos” le dio la puñalada por la espalda. Y lo que fue centro-izquierda ya sólo son tres letras dirigidas por el teórico Agustín Basave, predicador de la socialdemocracia (sin explicarle a sus simpatizantes, afiliados y a los ciudadanos qué es esa ideología).

III.- En cambio el PRI tiene a un viejo lobo de mar embravecido. Economista de la UNAM que se sabe el 99 por ciento de lo que hay que saber de política económica. Y profesional de la política que conoce al sistema-régimen, al revés y al derecho. Así que estas elecciones para el relevo estatal en las legislaturas y el poder Ejecutivo, se presentan como un parteaguas entre el PRI y PAN-PRD, donde los competidores buscan ganar sobre sus adversarios. Ya marchamos sobre el año nuevo con nubarrones en lo electoral, visos de tormentas en lo económico y conflictos políticos donde el presidencialismo peñista es factor común de todos ellos. PRI y PRD-PAN, con los independientes que salten por ahí, deberán ser protagonistas de lo que puede ser un vuelco de la periferia al centro. Y esto en dirección a la disputa presidencial del 2018, cuyos precandidatos ya “zopilotean” a Peña, quien ha presentado a otro de sus favoritos –con Osorio-Videgaray–, en la figura autoritaria de Aurelio Nuño.

- Anuncio -spot_img

MÁS RECIENTE

NO DEJES DE LEER