Esta semana la familia del Dr José Manuel tuvo el desatino de publicar una declaración de viva voz del Dr en la que se humilla de forma terrible frente al gobierno.
El Dr Mireles siempre tendrá su lugar en la historia por lo que hizo en el pasado, eso nadie lo discute.
El Movimiento de Autodefensa de Michoacán, al cual conozco desde dentro, con sus defectos y virtudes, surgió de manera espontánea entre agricultores, comerciantes, profesionistas, gente humilde, jóvenes, mujeres, niños.
No estuvieron nunca entrenados para hacer una guerra, no había preparación policiaca, ni eran soldados, ni pretendían ser héroes. Se levantaron en armas por un asunto estrictamente de supervivencia.
Desde el principio dijeron que querían defenderse de los cárteles, y que exigían la presencia del gobierno, para que hiciera su trabajo y ellos pudieran seguir con sus vidas.
¿Usted dejaría hoy su trabajo y su familia para aprender a usar un arma y vivir en una trinchera, patrullar su ciudad o colonia por la noche y defender a balazos su vida? Eso hicieron los Autodefensas Michoacán y por esa valentía y generosidad merecen nuestro apoyo y reconocimiento.
No fue solo Hipólito Mora al que han encarcelando dos veces, no es solo Cemeí Verdia quien acaba de salir de prisión, no fue solo el Dr Mireles; fueron miles de ciudadanos valientes los que entregaron su vida, su libertad y su zona de confort para sobrevivir.
Hay aún más de 300 Autodefensas presos.
He visto y visitado muchos en la cárcel, he hablado con ellos. Los que están en cárceles estatales tienen la ventaja de visitas más seguidas de sus familias y acceso a teléfono.
Otros están en penales de máxima seguridad y eso los tiene aislados, también dependiendo de la voluntad de sus familias de llevarles defensa y visitarlos en los días establecidos.
En el caso del Dr Mireles, él está en un penal de máxima seguridad y les aseguro que a pesar de ello no ha sido torturado; lo atienden bien con respecto a su salud y, dentro de lo terrible que es estar en prisión, está en mejores condiciones que otros Autodefensas valientes.
No es obligación de ninguno de ellos ser héroe, no es obligación de ninguno de ellos sostener su postura y no rendirse. La cárcel quiebra. Sin embargo, sí hay temperamentos distintos y convicciones muy variadas entre los que están presos.
Ante la vergonzosa declaración que publica la familia de Mireles (que son su peor enemigo), mucha gente me ha escrito y preguntado que si esa declaración fue bajo tortura o es falsa.
No es falsa, no fue obtenida mediante tortura. Manifiesta un estado de ánimo real, de un ser humano vulnerable y deshecho en la cárcel y abandonado por por los activistas de Face y por la sociedad que grita desde las redes sociales “¡Viva Mireles!”, y no han sido capaces de hacer nada más.
Este perdón que pide es algo de un hombre derrotado, pudo ser mucho menos humillante, menos vergonzoso para él mismo.
Yo tomé el caso en cuanto detuvieron al Dr. Mireles y durante cinco meses viaje a Sonora por mis propios medios, dos veces por semana, abandonando mi casa, mis hijos, mi despacho. El Gobierno me castigó respecto de mi trabajo: perdí todo, quedé muy endeudada y sigo pagando dinero por compromisos del Dr. Mireles; fue mi decisión y la asumo. Me persiguió el gobierno y hostigan a mi familia, su familia se dedicó a insultarme; por eso me duele realmente en el corazón que desnuden a Mireles así, cuando a pesar que yo sabía de su rendición hace muchos meses, nunca hubiera exhibido al Dr. Mireles de esta manera.
Renuncié al caso el 19 de noviembre, tras cinco meses de escuchar del doctor lo que hoy se publica, y cuando me pidió no estorbar su supuesto pacto con el Gobierno.
Le expliqué que el pacto del que hablaban su esposa y el traidor del padre Goyo no existía, que no se rindiera, que estábamos impulsando la ley de amnistía y sobre todo le exigí que no abandonará a su ejército preso. Me pidió no estorbar y me fui. Visité otros autodefensas y vi, como sigo viendo hasta la fecha, gente presa en peores condiciones que no se raja y que sigue con convicción sus ideas; jamás declararían semejantes vergüenzas y tampoco avalan las declaradas por el doctor.
No juzgo a Mireles, solo rescato mi derecho a defenderme de todas las acusaciones de traición que recibí por renunciar al caso. Dije la verdad: dije que era su voluntad rendirse y muchos no me creyeron.
Ya lo escucharon ustedes, yo tenía razón y sigo adelante porque hay muchos otros valientes por los que debemos luchar.
Tengo amigos que han estado en condiciones mucho más adversas en la cárcel y nunca hicieron cosa semejante de pedir perdón a sus carceleros y verdugos de manera tan triste.
Sé que muchos activistas de Face se enojarán por lo que hoy escribo, pero tengo toda la autoridad moral para hacerlo. Yo sigo desde mis trincheras en la lucha por rescatar a México de los asesinos que lo gobiernan y no pido perdón a nadie por ello.

