I- Jorge Mario Bergoglio nunca acreditó sus cartas credenciales para estar en nuestro país como Jefe del Estado del Vaticano, prestándose a pisotear el carácter laico del Estado, donde sus representantes le dieron recibimiento estrictamente político. Peña se desvivió en darle lugar como césar y lo paseó por Palacio Nacional evitando que se topara con la escultura de Benito Juárez, símbolo mexicano de laicidad y, al inclinarse para saludarlo en el besamanos, Peña y la élite política violaron el Art. 130 constitucional. Ya sabemos que a los políticos mexicanos no les importa cumplir con la ley; en este caso, el principio Constitucional de la separación iglesia-Estado; y aunque en lo privado estén afiliados a una de ellas, no deben profesar en público como acaban de hacerlo ante el Papa. Por eso, hace unos días, un mexicano bien nacido solicitó al aire un “danzón dedicado a Peña Nieto: Si Juárez no hubiera muerto”, a un locutor que se desgañitaba lanzando loas a Francisco, quien no supo qué hacer y, no obstante ser un programa de peticiones musicales, no concedió la pieza musical.
II.- Durante su visita, el Papa prodigó mil atenciones para Angélica y la élite gobernante, pero parece que utilizaron a su vocero: Federico Lombardini, para convencerlo de no recibir a los padres de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, para no afectar a Peña quien con ese problema tiene la soga al cuello por los enredos intencionales del ex procurador Murillo Káram y los de doña Arely Gómez. Por ese asunto hay más de 100 detenidos sin que sus declaraciones hayan dado algún resultado; salvo engrosar la lista de desapariciones forzadas que por todo el país suman más de 100 mil. Parece que el peñismo espera que termine su sexenio para no llegar al fondo de las complicidades entre gobernantes y delincuentes. Pues han obstaculizado y desacreditado el trabajo de los investigadores del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes, que rechazaron la “verdad histórica” inventada por la PGR que cerraría el caso y dejaría a salvo a los responsables; filtrando “información” para desorientar a la opinión pública. Aunque ésta tiene muy claro que en Ayotzinapa se puede tipificar un crimen de Estado.
III.- Hay obstrucción de la justicia, al negarse a declarar los integrantes del 27 batallón de Iguala, quienes tienen pruebas de lo sucedido. ¿Qué saben Peña y Arely Gómez-Televisa, que obstruyen la impartición de justicia? Algo muy “gordo” debe haber en las entrañas de ese genocidio, que la mano negra gubernamental encubre a los culpables. Francisco alegó que no recibió a los padres de esos estudiantes, porque escuchó que había tensiones y pleitos entre ellos, lo cual fue un pretexto para hacerlos a un lado. El Papa sólo agradeció a Peña por la invitación y el pago de los gastos y espectáculos con un México bonito y folklórico, que no es el México de los 55 millones de pobres y los 10 millones de indígenas marginados. Los gobernantes gastaron lo que no invierten en combatir el hambre, crear empleos y aumentar el salario de burócratas, para que Francisco no conociera la cara del infierno mexicano de más de 200 mil homicidios durante el peñismo.

