(09 de maro, 2016).- Marino discriminado por ser diagnosticado con VIH-sida ha interpuesto la segunda demanda contra la Secretaría de Marina (Semar) con el fin de que el Estado asuma su responsabilidad y repare el daño ocasionado a su proyecto de vida. Su caso llegó a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), la cual ordenó que fuera reinstalado, porque su despido fue contrario a los principios de no discriminación.
El uniformado fue diagnosticado en 2002 e ingresó a la institución en 1999 como camillero, ha tenido que soportar el hostigamiento desde entoncesy a raíz de dar positivo en su prueba de VIH se le notificó su baja inmediata.
La parte que defiende al marino está a cargo de Pedro Morales Aché, de la consultoría médico-legal Medilex.
El camino legal ha sido complicado ya que arrastra cuatro demandas de amparo y presenta dos recursos de revisión de sentencias judiciales favorables a medias, que finalmente determinó la inconstitucionalidad de la Ley del Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas Mexicanas.
La principal queja es que se pide reconocer la inconstitucionalidad de la Ley del Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas Mexicanas, en la parte donde hace alusión al VIH, pues consideró que dar de baja a los militares con VIH-sida resulta una medida “contraria a los principios de igualdad y de no discriminación por razón de salud constitucionalmente reconocidos”.
La presión jurídica provocó que la SCJN ordenara la reinstalación y el cubrimiento de los salarios caídos, además mandató que se le proporcionara la atención médica necesaria.
Esta medina no duró mucho ya que el hostigamiento continuó, debido al deterioro de la salud del marino a causa de la falta de atención médica adecuada, se le destinaron tareas administrativas para luego pasar por un nuevo proceso de baja que no prosperó por un recurso de inconformidad.
Ahora, sin justificación alguna, se niegan a renovarle su credencial que lo acredita como elemento activo de la Armada mexicana.


