(30 de marzo, 2016).- Después de un año transcurrido desde el movimiento de jornaleros del Valle de San Quintín, en Baja California, las condiciones para estas personas no han cambiado mucho ya que sólo a una pequeña parte les han incrementado los salarios, las condiciones laborales no han cambiado y continúa el “esclavismo” en los campos, afirmó el Sindicato Independiente, Nacional y Democrático de Jornaleros Agrícolas.
No es la primera vez que los jornaleros se quejan de ser tratados como esclavos como por ejemplo cuando iniciaron un boicot contra la empresa Discroll´s, exportadora de fresas, pues impone condiciones de explotación contra los empleados, y aseguraron “buscan esclavos”.
Así empresas como Driscoll’s, Los Pinos y Productora Industrial del Noroeste son las que se niegan a reconocer la representatividad sindical, no pagan los salarios mínimos acordados e incluso siguen contratando a menores de edad para la cosecha.
“Todo ello sin que las autoridades laborales se den por enteradas”, añade el documento. Detalla que los trabajadores siguen recibiendo pago a destajo, según lo que cosechen, o por jornal, y continúan sin estar registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), como les habían ofrecido.
Por el lado de los pocos trabajadores del campo que sí recibieron seguridad social y aumento salarial, experimentaron el aumento en las tareas a realizar. Por ejemplo, a los recolectores de pepinos y jitomates, a quienes pagaban 70 pesos diarios, tenían que llenar un promedio de 80 botes al día de ambos productos. Empero, les aumentaron sus ingresos a 80 pesos y ahora tienen que llenar 110 botes, es decir, en términos reales les bajaron sus remuneraciones.
Además, en la mayoría de los centros de trabajo cobran a los empleados renta, comida, gas, uso de estufa, agua, transporte, herramientas que utilizan en sus actividades, cigarros y refrescos. “Es esclavismo”, denuncia la organización.


