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Al término de 2016 habrá entre 8 y 10 mil personas que pidan asilo en México

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(21 de junio, 2016. Revolución TRESPUNTOCERO).- Por las calles de la frontera sur del país se pueden observar con frecuencia distintos grupos de personas identificados, en su mayoría, como salvadoreños, hondureños y guatemaltecos, a todos ellos la sociedad chiapaneca los cataloga como migrantes, aunque en los últimos dos años se han sumado a estos grupos, personas que buscan la calidad de refugiado dentro del país.

“La problemática con los refugiados, es que salen huyendo de su país, generalmente por la violencia que viven allá, ya sea porque fueron amenazados de muerte por las pandillas o ya les asesinaron a algún familiar o familiares.

Escapan de su país y al llegar a México temen ser deportados por lo que siguen avanzando sin saber que por motivos de violencia pueden obtener su calidad de refugiados, sin embargo la manera en que son tratados por las autoridades migratorias y policiacas, es lógico que no quieran pedir nada, aunque la depresión y el miedo aumente por saber que volverán a ser deportados a un sitio del que buscaban salir vivos, no regresar para morir”, asegura a Revolución TRESPUNTOCERO Juan Carlos Vidal, activista y defensor de derechos humanos.

Tal es el caso de Cecilia, quien llegó a Chiapas, proveniente de Honduras, al momento que la detuvieron se puso de rodillas y lloró frente a los pies de los agentes de migración, les pidió que no la deportaran que era una mujer que escapaba de la violencia de las Maras y que no quería morir, ya que era la única sobreviviente de su familia.

De mala manera los agentes escucharon la narración, entre llantos, de la joven de 26 años, quien ya padeció una violación sexual en Guatemala y otra al llegar a Ciudad Hidalgo, Chiapas. En ningún momento las autoridades migratorias le informaron que debido a que escapó de su hogar, luego que asesinaran a su madre a sangre fría por ‘no pagar un derecho de piso’, desaparecer a su hermano y amenazarla ‘con que era la siguiente’, tenía la posibilidad de pedir asilo o refugio por la violencia padecida.

Por el contrario estuvo a punto de ser deportada, y fue por medio de un albergue que obtuvo conocimiento del proceso para poder ‘iniciar una nueva vida’. “Las autoridades no me dijeron nada, mientras menos sepas mejor para ellos, les damos asco, nos dijeron que solamente vinimos a contaminarlos, nos tratan peor que a bestias, pero no fuéramos turistas con dinero porque ahí sí valdríamos para los mexicanos”, asevera a Revolución TRESPUNTOCERO Cecilia J. quien busca asilo, después que en el albergue le informaran cuáles eran sus derechos.

En 2015 se incrementó en un 65% el número de solicitudes de personas que pidieron refugio en este país, pero la cifra se podría disparar aún más en este 2016, puesto que se estima que al término del año se llegarían a registrar entre ocho y 10 mil el número de personas que pidan asilo en México, según información de la Jefa de Oficina de Terreno del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) Perrine Leclerc.

Según datos de ACNUR, México se ha convertido en uno de los países con mayor número de solicitudes de refugio. Perrine asegura que pese a la documentación que ya ha sido acreditada a gran número de refugiados, aún siguen sin ser suficientes.

Así explica que en su mayoría, las personas salen de sus hogares -Honduras y El Salvador- derivado de las amenazas de las pandillas centroamericanas, -Maras Salvatruchas-, quienes pretenden obligarlos a pagar ‘cuotas’ de 30, 50 y 120 dólares.

Tal es el caso de Rodrigo, de origen hondureño, quien comenta a Revolución TRESPUNTOCERO, que después de varios meses pagando 50 dólares para que no asesinaran, pero antes violaran, a su hermana de 15 años, decidió salir con ella de aquel país y venir en busca de ayuda a México.

“Yo sí sabía que se puede solicitar refugio, no pretendo venir a que me regalen las cosas, pido permiso de llegar al país, establecerme, trabajar de manera honesta y segura, situación que allá jamás podrá ser posible, estamos en trámites, esperando en dos meses podamos caminar seguros que estamos de manera legal en este país.

Así olvidaremos nuestro pasado plagado de violencia, porque ese fue nuestro destino al nacer allá. Nuestros padres fallecieron víctimas de la violencia pero no es la muerte que se merece la gente que no hace daño, por eso decidí partir con mi única familia, mi hermana y comenzaremos de cero”.

 

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