(18 de septiembre, 2016).- Guerra, desigualdad, pobreza, cambio climático, entre otras, han sido las causas de la expulsión de su hogar de más de 65 millones de personas quienes son consideradas desplazadas forzadas en todo el mundo, entre las que se incluyen más de 21 millones de refugiados, 3 millones de solicitantes de asilo y más de 40 millones de desplazados internos.
Cáritas Internacional y el Servicio Jesuita a Refugiados, en un posicionamiento conjunto, exigieron a los gobiernos y Estados miembros de la Organización de Naciones Unidas (ONU), garantizar los derechos humanos de migrantes y refugiados, en el marco de la cumbre que sobre el tema organizó la ONU y que iniciará este lunes.
También demandaron un compromiso claro de gobiernos y actores claves -del sector público y privado- para asegurar la protección de migrantes y refugiados.
El secretario de Cáritas Internacional, Michel Roy, sostuvo que el desafío de la crisis de solidaridad por la migración es masivo y plantea una oportunidad única para revisar el sistema y elaborar una mejor respuesta a nivel internacional.
Las organizaciones expresaron su rechazo a las expulsiones y devoluciones forzosas de personas, por lo que pidieron la reformulación o reinterpretación del derecho humanitario internacional en materia de refugiados, para evitar que quienes lo soliciten, sean devueltos a su lugar de origen.
Además, hicieron un llamado a la comunidad internacional a compartir responsabilidades y proporcionar protección a las personas que huyen de sus hogares.


