Violencia contra las mujeres: misoginia, ignorancia, insensibilidad y falta de voluntad política

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Por: Ivonne Acuña Murillo

La pregunta ¿cómo erradicar la violencia contra las mujeres en México si persisten la misoginia (entendida como el odio hacia las mujeres), la ignorancia y la falta de voluntad política? no es retórica, toda vez que muchas de las personas encargadas de proteger los diversos derechos de las mujeres son misóginas, sin siquiera ser conscientes de ello, en algunos casos, o abierta y brutalmente, cuando sí lo son y no tienen la voluntad de frenar y menos erradicar la violencia de género en contra de las mujeres.

Durante la discusión de la Ley General de Trata en el Senado de la República, los últimos días del mes de octubre de este año, los senadores Luis Sánchez, vicepresidente de la Mesa Directiva, y Fernando Mayans, “bromearon” animadamente en torno a la trata. “Vamos a tratar ley de trata”, dijo Sánchez, “¿Cómo usuarios?”, preguntó Mayans. “Sí, como usuarios”, “Tengo derechos también”, añadió Sánchez, “No como víctima…”, enfatizó Mayans, entre las carcajadas de otro senador, Luis H. Fernández, secretario de la Mesa Directiva.

Esta irritante escena se filtró a los medios gracias a que estaban abiertos los micrófonos de los personajes referidos. La indignación no se hizo esperar y con el paso de las horas se exigió una disculpa pública por parte de estos “ilustres” perredistas y aún su renuncia. Lo primero ocurrió, pero lo segundo no. Para qué si con una “oportuna” disculpa basta, dirán muchos, al fin y al cabo, era una “bromita inofensiva”.

De broma nada y de inofensiva menos. Grave es que hombres cualesquiera hagan bromas en relación con un fenómeno tan atroz como la prostitución forzada, a la que son sometidas alrededor de 777 mil mujeres, según datos del INEGI. Pero más grave cuando estos hombres son senadores de la República y peor aun cuando son los responsables de velar por el derecho de las mujeres a no ser víctimas del delito de trata, a través de la mencionada ley.

Como un agravante más se suma el hecho de que estos sujetos se hayan llamado a sí mismos “usuarios” de trata, ignorando totalmente la calidad humana de las víctimas y su derecho a una vida digna, libre de violencia. ¿Cómo modificarán y votarán dicha ley estos insensibles y misóginos legisladores?

Nuevamente ¿cómo se va a erradicar la violencia en contra de las mujeres si también en otros ámbitos de la vida pública las autoridades niegan la profundidad del fenómeno? Es el caso del gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, quien se ha negado a establecer la “Alerta de Género” (acciones de emergencia implementadas por un gobierno para enfrentar y acabar con la violencia feminicida) en su estado al afirmar que no sirve y que él ya está tomando las medidas necesarias, como se reporta en el sitio RevoluciónTRESPUNTOCERO. http://revoluciontrespuntocero.mx/durante-2015-en-mexico-se-registraron-en-promedio-6-2-asesinatos-de-mujeres-al-dia/

No hay que olvidar que este personaje, quien también pretendió que su Congreso aprobara la llamada “Ley Bala”, misma que permitiría el uso de armas de fuego o de fuerza letal en contra de manifestantes que “pusieran en riesgo la vida de terceros”, por supuesto a criterio del policía enviado a controlar una manifestación, quiere ser candidato del PAN a la presidencia de la República.

En un tenor semejante se encuentran otros gobernantes que, si bien han permitido la alerta de género, no la han ejecutado de acuerdo con los criterios de su implementación pues asumen que habérselas recomendado es un ataque político en su contra para desprestigiar sus administraciones, negando con ello el grave problema que supone el asesinato de mujeres en México.

Sólo por dar algunas cifras, según datos del INEGI entre 2013 y 2015, 6,488 mujeres fueron asesinadas, lo que supone un 46% más que en el periodo comprendido entre 2007 y 2009. De acuerdo con la investigación periodística “Así matan a las mujeres en México”, cada tres horas y veinticinco minutos, en el México de hoy, una mujer muere destazada, asfixiada, violada, pateada, quemada, mutilada, apuñalada, envenenada, con los huesos rotos o balaceada.

Por su parte, el INEGI informó que del 2000 al 2014 la cantidad de los homicidios anuales se duplicó al pasar de 1,284 a 2,349 y que no sólo ha aumentado el número de asesinatos de mujeres sino la crueldad con la que se llevan a cabo. La tendencia al alza no se ha frenado: en el 2007, el 9.6 por ciento de las muertes en mujeres fueron asesinatos con violencia extrema; para el 2010 la tasa subió al 18.9 por ciento; para el 2012 llegó al 20.6 por ciento.

Lo más preocupante de todo, no es sólo que existan gobernantes que nieguen el fenómeno y o se tarden en implementar la “alerta de género”, como ocurrió en el Estado de México, tanto en la administración del ahora presidente de la República, Enrique Peña Nieto, como en la del actual gobernador Eruviel Ávila Villegas, quien al fin la aceptó, sino que, no ha bastado para disminuir y menos evitar los feminicidios. A decir de organizaciones como el Observatorio Nacional del Feminicidio, México Suma y Mujeres en Cadena, no es suficiente que, en entidades, como el Estado de México, el cual ocupa el primer lugar en violencia contra las mujeres, dicha alerta opere tan sólo en 11 de sus 125 municipios, aunque se trate de aquellos donde más violencia se ejerce contra las mujeres, no sólo homicidios, sino secuestros, desapariciones, violaciones, trata.

Según cifras de estas organizaciones en enero de este año se habían cometido 87 feminicidios desde que en 2015 se activó la alerta de género en dicho estado. Otras entidades donde ha aumentado la violencia en contra de las mujeres son: Jalisco, Guerrero, Chihuahua, Ciudad de México.

Pero la misoginia en el ámbito público no es el único factor que impide el avance de cualquier política pública o iniciativa para erradicar la violencia en contra de las mujeres, lo es también la misoginia y la ignorancia en el ámbito privado. Un ejemplo reciente lo dio Antonio Andrés Pascual García, rector de la Universidad del Grupo Cedip, en Tampico, Tamaulipas, quien afirmó que “el esperma de los hombres se convierte en una hormona que las mujeres utilizan para “usar sus manitas para lavar, para tender la ropa, asear, atender a los niños, etcétera”. Además de que les permite controlar sus emociones. Remató afirmando “esto, les digo a los jóvenes”. Sólo hay que imaginar a cuántos jóvenes ha desinformado este hombre, rector de una universidad, y a cuántos ha puesto en camino para que de adultos nieguen a las mujeres la posibilidad de desarrollarse en otros espacios de la vida social más allá de la casa y del trabajo doméstico y que además sientan que les hacen el favor de “darles su esperma”, sin el cual no podrían “controlar sus emociones”.

También se dan casos de misoginia a los más altos niveles del gobierno federal como ocurrió esta semana, durante la comparecencia del titular de SEDESOL, Luis Miranda Nava ante la Cámara de Diputados, quien indirectamente llamó “loca” a la diputada por Morena, Araceli Damián, cuando ella le dijo que le hacía falta estudiar pues no entendía las cifras y el tema de la “pobreza alimentaria”, a lo que “el funcionario” respondió que sí le hacía falta estudiar, pero psiquiatría, para poder entenderla.

En este caso, a la misoginia se unieron la ignorancia, la falta de respeto y la carencia de oficio político, razón por la cual, diputadas de diversos partidos, incluyendo a la misma Araceli Damián, han pedido la renuncia de Miranda Nava, quien se ha dedicado a recorrer los tres estados donde habrá elecciones el año próximo, Coahuila, Nayarit y el Estado de México, promoviendo programas sociales ya existentes, en lugar de atender los problemas propios de su encargo.

Después de lo expuesto, queda decir que no se puede permitir que la erradicación de la violencia en contra de las mujeres quede sólo en manos de ignorantes, insensibles, bromistas y misóginos.

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