Por: Paola Gutiérrez
Como dicen ‘no hay plazo que no se cumpla’. Asimismo habría que agregar no hay reforma administrativa que no se haga.
El 2 de enero de 2013 se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el decreto mediante el cual se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal. En este decreto se le da permiso al titular del Ejecutivo para desaparecer la ‘autonomía’ del Instituto Mexicano de la Juventud (INJUVE) y del Consejo Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de las Personas con Discapacidad (CONADIS), hecho que se llevó a cabo el pasado 29 de marzo al publicar en el DOF el “acuerdo que se agrupan las entidades paraestatales denominadas Instituto Mexicano de la Juventud y Consejo Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de las Personas con Discapacidad, al Sector coordinado por la Secretaría de Desarrollo Social.”
Lo anterior es un retroceso sin duda, el supuesto presidente joven y humanista no tardó en desaparecer a los únicos órganos que más o menos, porque tampoco eran perfectos, protegían y tomaban en cuenta a los y las jóvenes y discapacitados. No es secreto que la “línea” es que estos dos órganos no operaran ningún programa social al menos no de manera directa, por eso no les dan dinero y como dicen en la política pública: “el amor se mide con dinero”, o sea con presupuesto.
Platicando ayer con una amiga que sabe del tema, Rosa Salazar, llegamos a las siguientes conclusiones:
La desaparición de estos dos órganos y su incorporación a la Secretaría de Desarrollo Social, no implica una reducción en la burocracia, sólo una reducción en su autonomía y lo que queda al final son meras oficinas donde supuestamente la titular de la SEDESOL pedirá opinión e información respecto a estos ámbitos y de esta manera se invisibilizará a la población joven y a la población discapacitada, porque ahora sí que sin institución y sin presupuesto literalmente no hay nada.
Desde luego que lo anterior es gracias al plan operativo de los Objetivos del Milenio que debemos cumplir, que es la base de la política pública en el Gobierno Federal.
Hay modelos exitosos de atención a los y las jóvenes, uno de ellos es el caso de Uruguay, pero la diferencia es que ellos sí saben lo que hacen, y no como en México donde no hay una visión clara de la situación y de las prioridades de las y los jóvenes, a lo más que llegaron fue a hacer una consulta online, y en el tiempo que duró la consulta, que obviamente no llegaba a la mayoría de las y los jóvenes, la página de internet del INJUVE se “cayó”. Es decir hubo omisión, especulación, hubo un intento, que pareció burla, de saber qué pasa con las y los jóvenes, se supone que habría entrevistas en físico pero nadie sabe que pasó con eso ni qué metodología se iba a usar. En fin… ¡Nadie sabe nada!
Las instituciones nunca están mal, mal están los que están al frente de ellas, sólo hace falta voluntad política para sacar las cosas adelante.
Y del caso del INJUVE-DF y del CONADIS mejor ni les cuento porque los deprimo (y yo también me deprimo), pero les comento que es esto una llamada de guerra del gobierno federal a dos de los sectores más vulnerables de la población es decir a los y las jóvenes y discapacitados.
Ahora no queda más que presionar y denunciar para que se hagan bien las cosas en estos ámbitos, como hemos venido haciendo desde hace tiempo algunas y algunos jóvenes para que seamos tomados en cuenta.


