Trump ordena revisar protección federal del lobo gris y mexicano en EU; busca permitir caza “en favor de ganaderos”

  • La disposición también instruye a las autoridades federales a elaborar propuestas legislativas para modificar el estatus de ambos animales

Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó revisar la situación del lobo gris y del lobo mexicano bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción, con el objetivo de determinar si ambas poblaciones han alcanzado los niveles de recuperación necesarios para reducir o retirar su protección federal.

La medida forma parte de una orden ejecutiva firmada el 4 de septiembre para respaldar a los ganaderos estadunidenses. El Departamento del Interior tendrá 90 días para evaluar si las especies cumplen los criterios establecidos para su reclasificación y, de ser así, iniciar el procedimiento para retirarlas o reducir su nivel de protección.

La disposición también instruye a las autoridades federales a elaborar propuestas legislativas para modificar el estatus de ambos animales y trabajar con los estados para revisar sus propias normas. El gobierno busca además facilitar la autorización de medidas letales cuando existan amenazas para el ganado o la seguridad de las personas.

La administración Trump sostiene que los ataques de depredadores representan un problema para los productores pecuarios, en un momento en que el hato ganadero estadunidense se encuentra en su nivel más bajo en 75 años. La Casa Blanca relacionó la política con su estrategia para fortalecer la producción nacional de carne y apoyar económicamente al sector.

El lobo gris mantiene actualmente distintas categorías de protección en Estados Unidos. El Servicio de Pesca y Vida Silvestre señala que, fuera de la población de las Montañas Rocosas del Norte, la especie permanece protegida bajo la legislación federal en buena parte del país, mientras el lobo mexicano continúa considerado en peligro de extinción.

En el caso del lobo mexicano, los registros recientes muestran una recuperación respecto de décadas anteriores. Un conteo citado por organizaciones dedicadas a su conservación ubicó en 317 los ejemplares silvestres identificados en Arizona y Nuevo México, aunque especialistas advierten que la población todavía enfrenta problemas genéticos y otros riesgos para su recuperación.

La situación de la especie ha sido objeto de debate durante años. En 2020, el gobierno estadunidense determinó retirar al lobo gris de la lista federal, con excepción del lobo mexicano, pero una resolución judicial posterior restableció la protección para amplias regiones del país.

La nueva orden no implica por sí misma que los lobos puedan ser cazados sin restricciones. Primero deberá concluir la evaluación federal y, en su caso, avanzar el procedimiento previsto por la legislación estadunidense. Mientras tanto, la administración también plantea actualizar los mecanismos de compensación a ganaderos por pérdidas atribuidas a depredadores y los criterios para acreditar esos daños.

Organizaciones conservacionistas han cuestionado la iniciativa y advertido que una reducción de las protecciones podría afectar los esfuerzos de recuperación de ambas poblaciones. El proceso iniciado por Trump determinará en los próximos meses el futuro de las medidas federales que actualmente limitan la eliminación de estos animales.

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